domingo, 18 de abril de 2010

Vídeo y entrevista con la Abuela Margarita: “Si decides vivir todas tus capacidades para hacer el bien, la vida es deleite”


“Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona. Porque una cosa es ser limosnero y otra, ordenarte a ti mismo, saber qué es lo que necesitas. Muchos creyentes se han vuelto dependientes, y el espíritu es totalmente libre; eso hay que asumirlo. Nos han enseñado a adorar imágenes en lugar de adorarnos a nosotros mismos y entre nosotros”

“¡La felicidad es tan sencilla!, consiste en respetar lo que somos, y somos tierra, cosmos y gran espíritu. Y cuando hablamos de la madre tierra, también hablamos de la mujer que debe ocupar su lugar como educadora”

“Después de los 65 años somos oro molido para la Humanidad”
La Abuela Margarita


Heredera de la tradición maya y curandera con cocimientos ancestrales, la Abuela Margarita es, a sus 76 años, una mujer que emana sabiduría, alegría y fuerza y que recorre el mundo transmitiendo mensajes rotundos sobre el despertar de lo femenino en hombres y mujeres, la sacralidad de la Madre Tierra, nuestra naturaleza espiritual y el poder que todos tenemos.

Allá donde va es una persona muy escuchada y respetada cuyas palabras sirven de aliento e inspiración para miles de personas.

En este vídeo de febrero del 2010 y en la entrevista de La Contra de La Vanguardia que reproducimos abajo, la Abuela Margarita nos transmite claves y consejos de vida sobre los que merece la pena reflexionar:





1. El despertar femenino corresponde al corazón y afecta por igual a hombres y mujeres. Nacemos con 2 posibilidades, el amor y el miedo, y se trata de cambiar las emociones hacia al amor.

2. El cambio viene de la mano de las mujeres. Durante miles de años (supongo que se refiere a época pre-pratiarcado) la “mujer estaba considerada igual al hombre” y nunca se envenenó la Tierra, después ambas circunstancias cambiaron. El papel de la mujer es valorarse y honrarse a si misma, y enseñar a los hombres a amar y respetar la Tierra.

3. El sexo es sagrado y se está banalizando

4. Las personas mayores son “oro molido” para la sociedad y es una época ideal para compartir experiencias y sabiduría. Según los ciclos mayas de 13 años, a partir de los 52 años las personas se “abren a la maternidad-paternidad universal” y deben dejar el victimismo y decir “aquí estoy”

5. La muerte no existe sino que la conciencia/nuestra parte espiritual sobrevive a la encarnación física

6. Todos somos seres sagrados y debemos honrarnos a nosotros mismos

7. Nuestros pensamientos tienen el poder de crear nuestra realidad

8. La alegría es un ingrediente importante en la Vida. En el vídeo ella está cantando esta estrofa:

Soy el poder dentro de mi
Soy el Amor del Cielo y la Tierra
Soy el Gran Espíritu y soy eterno
Mi vida está llena de amor y alegría

Y estas son sus palabras en la entrevista de la Contra del 28-5-2005, una de las más reproducidas en internet. Se titula “Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma” y cada párrafo contiene un hondo significado:

Ella nos dice: ‘Tengo 71 años. Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la montaña. Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro origen es la Madre Tierra y el Padre Sol. He venido a la Fira de la Terrapara recordarles lo que hay dentro de cada uno.’

¿Dónde vamos tras esta vida?
¡Uy hija mía, al disfrute! La muerte no existe. La muerte simplemente es dejar el cuerpo físico, si quieres.

¿Cómo que si quieres…?
Te lo puedes llevar. Mi bisabuela era chichimeca, me crié con ella hasta los 14 años, era una mujer prodigiosa, una curandera, mágica, milagrosa. Aprendí mucho de ella.

Ya se la ve a usted sabia, abuela.
El poder del cosmos, de la tierra y del gran espíritu está ahí para todos, basta tomarlo. Los curanderos valoramos y queremos mucho los cuatro elementos (fuego, agua, aire y tierra), los llamamos abuelos. La cuestión es que estaba una vez en España cuidando de un fuego, y nos pusimos a charlar.

¿Con quién?
Con el fuego. ‘Yo estoy en ti’, me dijo. ‘Ya lo sé’, respondí. ‘Cuando decidas morir retornarás al espíritu, ¿por qué no te llevas el cuerpo?’, dijo. ‘¿Cómo lo hago?’, pregunté.

Interesante conversación.
’Todo tu cuerpo está lleno de fuego y también de espíritu -me dijo-, ocupamos el cien por cien dentro de ti. El aire son tus maneras de pensar y ascienden si eres ligero. De agua tenemos más del 80%, que son los sentimientos y se evaporan. Y tierra somos menos del 20%, ¿qué te cuesta cargar con eso?’.

¿Y para qué quieres el cuerpo?
Pues para disfrutar, porque mantienes los cinco sentidos y ya no sufres apegos. Ahora mismo están aquí con nosotras los espíritus de mi marido y de mi hija.

Hola
El muertito más reciente de mi familia es mi suegro, que se fue con más de 90 años. Tres meses antes de morir decidió el día. ‘Si se me olvida -nos dijo-, me lo recuerdan’. Llegó el día y se lo recordamos. Se bañó, se puso ropa nueva y nos dijo: ‘Ahora me voy a descansar’. Se tumbó en la cama y murió. Eso mismo le puedo contar de mi bisabuela, de mis padres, de mis tías…

Y usted, abuela, ¿cómo quiere morir?
Como mi maestro Martínez Paredes, un maya poderoso. Se fue a la montaña: ‘Al anochecer vengan a por mi cuerpo’. Se le oyó cantar todo el día y cuando fueron a buscarle, la tierra estaba llena de pisaditas. Así quiero yo morirme, danzando y cantando. ¿Sabe lo que hizo mi papá?

¿Qué hizo?
Una semana antes de morir se fue a recoger sus pasos. Recorrió los lugares que amaba y a la gente que amaba y se dio el lujo de despedirse. La muerte no es muerte, es el miedo que tenemos al cambio. Mi hija me está diciendo: ‘Habla de mí’, así que le voy a hablar de ella.

Su hija, ¿también decidió morir?
Sí. Hay mucha juventud que no puede realizarse, y nadie quiere vivir sin sentido.

¿Qué merece la pena?
Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro en ti y tú entras en el otro y te haces uno. Esa relación de amor es para siempre, ahí no hay hastío. Debemos entender que somos seres sagrados, que la Tierra es nuestra Madre y el Sol nuestro Padre. Hasta hace bien poquito los huicholes no aceptaban escrituras de propiedad de la tierra. ‘¿Cómo voy a ser propietario de la Madre Tierra?’, decían.

Aquí la tierra se explota, no se venera.
¡La felicidad es tan sencilla!, consiste en respetar lo que somos, y somos tierra, cosmos y gran espíritu. Y cuando hablamos de la madre tierra, también hablamos de la mujer que debe ocupar su lugar de educadora.

¿Cuál es la misión de la mujer?
Enseñar al hombre a amar. Cuando aprendan, tendrán otra manera de comportarse con la mujer y con la madre tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de sentido. La vida llega a través de ese acto de amor. Si banalizas eso, ¿qué te queda? Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida. Cuando la mente se une al corazón todo es posible. Yo quiero decirle algo a todo el mundo…

¿…?
Que pueden usar el poder del Gran Espíritu en el momento que quieran. Cuando entiendes quién eres, tus pensamientos se hacen realidad. Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona.

Hay muchos creyentes que ruegan a Dios, y Dios no les concede.
Porque una cosa es ser limosnero y otra, ordenarte a ti mismo, saber qué es lo que necesitas. Muchos creyentes se han vuelto dependientes, y el espíritu es totalmente libre; eso hay que asumirlo. Nos han enseñado a adorar imágenes en lugar de adorarnos a nosotros mismos y entre nosotros.

Mientras no te empaches de ti mismo.
Debemos utilizar nuestra sombra, ser más ligeros, afinar las capacidades, entender. Entonces es fácil curar, tener telepatía y comunicarse con los otros, las plantas, los animales. Si decides vivir todas tus capacidades para hacer el bien, la vida es deleite.

¿Desde cuándo lo sabe?
Momentos antes de morir mi hija me dijo: ‘Mamá, carga tu sagrada pipa, tienes que compartir tu sabiduría y vas a viajar mucho. No temas, yo te acompañaré’. Yo vi con mucho asombro como ella se incorporaba al cosmos. Experimenté que la muerte no existe. El horizonte se amplió y las percepciones perdieron los límites, por eso ahora puedo verla y escucharla, ¿lo cree posible?

Sí.
Mis antepasados nos dejaron a los abuelos la custodia del conocimiento: ‘Llegará el día en que se volverá a compartir en círculos abiertos’. Creo que ese tiempo ha llegado.





"Nuestras vidas son el resultado de nuestras decisiones"
"Our lives are a sum total of the choices we have made."
Dr. Wayne W. Dyer

domingo, 21 de marzo de 2010

Psicología y Religión en la película "AVATAR" - Lo que los ojos no ven - por Salvador Harguindey


Indudables son los méritos estéticos, los valores éticos de una visión naturista-ecológica y los efectos emocionales y sociológicos que está produciendo el fenómeno cinematográfico “Avatar” a lo largo y ancho de este planeta. Sin embargo, la profunda simbología, el trasfondo psicológico y las connotaciones religioso-espirituales de la película merecen consideración aparte. Por lo tanto, tratemos ahora de ver en Avatar “lo que no se puede ver con los ojos”. En otras palabras, ese “Yo te veo” interiorizado y espiritualizado de la película de James Cameron.

El concepto original de la palabra “Avatar”, proveniente de la literatura mitológica hindú, se refiere a la reencarnación de Dios en una divinidad que posee el poder de la luz, la iluminación espiritual. Así, cada Avatar es una manifestación de la Divinidad, un elegido, una reencarnación y descenso de una deidad sobre la tierra. En esta película, uno que sobre la tierra de los místicos bosques del planeta Pandora corre descalzo hacia lo desconocido. La palabra o concepto de “Avatar” también se utiliza para referirse a encarnaciones de Dios en maestros muy influyentes de otras religiones aparte del hinduismo, como cuando se trata de explicar personajes como Cristo.

“Avatar” representa principalmente un “viaje iniciático”, es decir, la historia de una experiencia profunda en la que un individuo se encuentra en situaciones hostiles que harán que su personalidad cambie después de que toma conciencia de sí mismo, de la realidad externa o de poseer una importante misión en la vida. A lo largo de dicho viaje su carácter y espíritu se van modificando logrando una mejora en su persona después de lograr superar una serie de situaciones casi imposibles de superar humanamente. Este tipo de experiencias, físicas pero sobre todo psíquicas y anímicas, una vez superadas, harán que el personaje logre concluir su misión a la vez que completa un proceso de transformación de su conciencia. El término hace asimismo referencia a aquel viaje que conduce al individuo a la iniciación espiritual, lo que hace que estos viajes siempre tengan un horizonte, una meta, estando sus etapas bien delimitadas a través de diversos ritos de pasaje de creciente dificultad. Una tercera acepción de este concepto lo define como un viaje de conocimiento, en el que una persona desconoce, ya sea bien algún lugar hasta entonces inexplorado a una más amplia perspectiva o significado de la vida, y a través de un viaje iniciático lo descubre. Es un viaje sólo para héroes, sean reales o ficticios.

La crisis de la transformación de la conciencia del soldado Jake Sully en “Avatar”, evolucionando desde la de un marine parapléjico hasta convertirse en el Avatar de una nueva era para el pueblo Na’vi, constituye el proceso seguido por todo viaje iniciático. Sin embargo, este sistemáticamente conlleva y exige una necesaria y dolorosa caída en una profunda crisis, hasta cierto punto chamánica, con sus conocidos estadios de ruptura, caída, separación, soledad, lucha, regreso, superación y ascenso hasta llegar al éxtasis, triunfo y trascendencia final. Lo que a pesar de todo en ocasiones acaba en la muerte del héroe o personaje en cuestión. Casi lo primero que hay que hacer es acopio de valor para adentrarse, físicamente y sobre todo a nivel de la conciencia en la peligrosa selva de lo desconocido. Por eso una de las primeras cosas que la princesa Neytiri le dice al clon avatar de Jake es:“Tú no tienes miedo. Sígueme.” Palabras con las que da a entender que Jake ha superado esa segunda prueba, la superación del miedo, y está en condiciones de proseguir adentrándose en la jungla de su propio viaje iniciático, que es, físicamente, lo que hace: jugarse la vida siguiendo a Neytiri y sus peligrosas correrías en la selva y precipicios que la rodean.

Dicho proceso iniciático recuerda la estructura de otros grandes episodios épicos de la literatura universal que siguen esa misma dinámica psicológica, tales como el Ulises de Homero, el Paraíso Perdido de Milton, el Fausto de Goethe, el Hamlet de Shakespeare, la Divina Comedia de Dante, etc. Y como sabemos que “ninguna crisis se supera al mismo nivel que se originó”, según dijo Einstein, una vez que el clon Jake es expulsado del pueblo Na’vi, ello le obligará a presentarse de nuevo ante él y ante su amada Neytiri desde una posición espiritual más elevada que la anterior que le permita recuperar la antigua credibilidad ahora perdida. Para ello ha de domeñar al “Gran Dragón escarlata”, otro sinónimo bíblico del Diablo, del que, por si fuera poco, se nos dice que representa “la última sombra”. Después de someterlo/la, Jake retorna, sin sombra alguna ya, como espíritu iluminado y alma pura, ante el clan de los Omitacaya, que inmediatamente le reconocen y veneran como su Avatar y redentor.

Mientras, la confrontación, lucha y guerra en “Avatar” surge inevitablemente del cortacircuito que estalla entre dos estadios de la conciencia cuya interacción ha teñido de sangre la faz de la tierra al menos desde hace veinte siglos. El primero es el estadio III, o llamado del “ego”, con sus valores autoritarios y patriarcales: ego-céntricos, egó-latras, ego-ístas, megalómanos y narcisistas. Este estadio es el que conforma el nivel evolutivo de la conciencia de las violentas religiones dualistas y oficiales de Occidente que han originad tanta crueldad humana (cristianismo /catolicismo medieval, judaísmo e Islam), siendo el nivel de conciencia, individual y global, que caracteriza a la inmensa mayoría de una civilización (?) cada vez más incivilizada. Desde una perspectiva religiosa, este nivel de la conciencia humana, “meme”, estadio III, o personal, egoico, dualista y convencional, exige la existencia de un concepto de Dios asimismo personal y antropomórfico, un ente separado y trascendente que premia a los buenos y castiga a los malos, poseedor además de una voluntad paralela a la de los hombres. Concepto éste que el mismo Einstein denostó como infantil, incomprensible e inaceptable, y cuya creación en la mente humana a consecuencia del miedo probablemente, al menos si analizamos las consecuencias, ha constituido el mayor dislate de toda la historia de la humanidad, originando y siendo la causa primordial de la mayoría, si no todas, sus guerras a lo largo y ancho de la historia de este sangriento planeta.

En “Avatar” este estadio de conciencia lo representan, en terminología Na’vi, unos invasores llamados “demonios venidos del cielo”, que ahora campan y acampan a sus anchas en una base militar norteamericana situada en un satélite del planeta Polifemo llamado Pandora. La razón: un material precioso (valorado en 20 millones de dólares el kilo, casi nada), conocido como el “unobtanium” (del inglés “unobtainable”, o sea, algo difícil o imposible de conseguir), cual paralelismo del tristemente famoso “coltán”. De este tesoro escondido debajo del Árbol Madre, hogar del clan Omitacaya de la raza Na’vi, se ha dicho que representa una clara referencia a la ambición norteamericana por el petróleo ajeno que motivó la guerra de Irak. Para apropiarse del precioso mineral, el rudo e insensible jefe se seguridad de la base, el coronel Quaritch, cual nuevo bárbaro y primitivo salvaje siempre dispuesto y deseoso de poder llevar a cabo las actuaciones más crueles y violentas posibles, justifica una guerra que sucede cuando alguien tiene algo que tú quieres y se niega a dártelo y que “al terror se le responde con el terror”. Como evidente alter-ego o reencarnación psicológica del infame teócrata George Bush, el personaje de Quaritch nos recuerda demasiado, lamentablemente, a su patético antecesor en la vida real.

Muy al contrario, la civilización de humanoides Na’vi del planeta Pandora, nos confunde, afortunadamente, ya que siéndonos inicialmente presentados como una tribu de salvajes primitivos e indiferenciados, nos muestran por el contrario una actitud vital y religiosa mucho más espiritual, ecológica, elevada, compasiva e integrada en la vida y en la naturaleza (estadio IV, adualista, transpersonal, supraegoico y postconvencional), propia de una conciencia individual y global más evolucionada y ascendida, a la vez que portadora de claras reminiscencias jainistas, pero sobre todo budistas, donde incluso a los animales se le otorga un espíritu cuando, refiriéndose a un animal cazado y muerto por necesidad, el clon Na’vi de Jake dice: “Ahora su espíritu está con Aiwa. Su cuerpo formará parte del pueblo”. Para añadir Neytiri:“Una muerte limpia. Ahora estás preparado”. Palabras con las que da a entender que Jake ha superado la prueba de pureza y está en condiciones de acceder al inicio de un viaje iniciático.

A este estadio superior de la religiosidad se le conoce como “panenteísmo místico”, término que expresa que “toda la Naturaleza está viva e integrada en Dios, o en la Diosa”, sin dualismo alguno ni separación en el tiempo ni en el espacio. Hay que aclarar que “pan-en-teísmo” (significa: toda la naturaleza-en-Dios) es un concepto muy diferente de un “pan-teísmo” ateo puro y duro, que defiende que “la totalidad de la naturaleza es Dios”. El Dios del panenteísmo es el creador y la energía vital del universo, así como la fuente de la ley natural. La religiosidad Na’vi se mueve a ese nivel, lo que Goethe denominó “La Religión de la Naturaleza”, siguiendo a su vez la terminología del filósofo Espinoza para definir el estado más elevado posible de sentimiento religioso. Un estadio que se halla un escalón, ¡y vaya escalón!, por encima del de toda religión monoteísta y oficial de cualquier Iglesia ortodoxa, todas presas y estancadas hasta el día de hoy en el dualismo más feroz (ver: Goethe, en: “Conversaciones con Eckermann”, 11 de marzo de 1832). Incluso Einstein dijo que esta integración entre cuerpo-mente-espíritu constituye la única religión posible, el estadio más elevado y evolucionado del espíritu, así como la única esperanza racional a tanto desvarío evolutivo. Más recientemente, un concepto paralelo denominado “espiritualidad integral” ha sido acuñado por el filósofo norteamericano Ken Wilber, quien a su vez coincide en que si hay una razón para la existencia de la religión, o de las religiones, es la de ayudar a los seres humanos a evolucionar a través de sus conciencias en orden a conseguir ascender en espíritu a los niveles más elevados posibles hasta llegar a la unidad indivisible con una Divinidad inmanente-trascendente (como enseñan las cosmovisiones espirituales más pacíficas y pacificadoras de las religiones no-dualistas, tales como el Hinduismo, Budismo, Taoísmo, Advaita Vedanta, aparte de Plotino, Espinoza, Schopenhauer, Panikkar, San Juan de la Cruz, e incluso ese “Dios y yo somos uno” de Jesús de Nazaret, etc.). Y es que “nuestro enemigo es el dualismo”, ha aseverado certeramente Raimon Panikkar.

Ciertos conceptos de la Psicología Transpersonal ayudan a una interpretación simbólica más profunda desde la escena inicial entre el clon de Jake y el caballo pandoriano, que al principio derriba a su montura, o mejor sería decir, a su “montura y a su ego”, tal como a un nuevo Pablo de Tarso camino de Damasco. Algo similar sucede en la doma de ese gran pajarraco que lo elegirá a él para que sólo Jake pueda montarlo el resto de su vida. Pero Neytiri le avisa que antes de permitir montarle y domarlo “tratará de matarte”. ¿Y que es eso que llevamos encima los seres humanos durante toda la vida y que intenta matarnos, esa fiera que debemos primero domar y luego superar y trascender? …El maldito ego. Una vez superada esa nueva prueba iniciática y rito de paso, la unión final de caballo y hombre, en cuerpo y mente, conformará el “Centauro”, o lo que es lo mismo dos seres en uno ya para siempre, sin separación alguna ni restos de dualismo. Precisamente, dicho nivel de la conciencia no-dual, o adual, ha sido denominado “centáurico” por Ken Wilber, ya que existe “más allá del ego” propio, y definido por el mismo Wilber como “el gran nivel de la integración de la mente, el cuerpo y las emociones en una unidad del más elevado orden, una ‘totalidad profunda’”. Es ese momento crucial de salto psíquico y superación de la crisis personal/transpersonal lo que lleva a Pablo de Tarso, ahora más comprensiblemente, a decir: “Ya no soy yo sino Cristo que vive en mí”. Paralelamente, Jake Sully ya no es el Jake anterior sino que desde ese momento ha comenzado la transferencia de su ser y personalidad al Avatar Na’vi que vive en él y en el que él vive, y al que por su pureza “eligen” los espíritus más puros del Árbol sagrado en forma de blancas, semitransparentes e innocuas medusillas volantes.

El gran problema en muchos seres humanos surge cuando para ascender del violento y competitivo estadio dominante de la egocéntrica conciencia III al más benévolo, integral, compasivo y post-convencional estadio IV, se nos exige atravesar una gran crisis personal, tanto a nivel físico como de conciencia, incluso experimentar una “muerte psicológica” como gran exigencia y crucial rito de paso. En este sentido, la psicología moderna nos ha enseñado que antes de renacer es necesario morir; pero de forma similar también sabemos, gracias a la psicología y filosofía iniciática, así como propuesta simbólica, mística y parabólica del Nuevo Testamento, que “el que quiera salvar la vida la perderá y el que la pierda la ganará”. Esa es la demanda, insoslayable, pero ahora también más comprensible, de la ceremonia de paso y gran prueba crítica, tal como le ocurre al héroe Jake Sully en la película. Todo ello refleja lo que es conocido como “la crisis del ego narcisista”, en la terminología de la Psicología Transpersonal.

Al ascenso hacia el despertar de una nueva conciencia, al que Jake Sully se refiere literalmente al principio de la película con un subliminal “en algún momento hay que despertar”, el malvado jefe de seguridad de la estación espacial “Puerta del Infierno” lo llama “traición a tu raza”. Desde ahora la inevitable guerra entre dos estadios de conciencia evolutivamente diferentes, y por ello psicológicamente confrontados, está servida. A partir de ese instante no hay vuelta atrás, se ha llegado a un punto de no-retorno. Desde ese momento, para volar en las naves espaciales sólo podremos utilizar VFR, por “visual flying rules”, o reglas de vuelo visual, o como nos lo traduce informalmente la piloto Trudi Chacón, vete por donde veas. El brusco cambio evolutivo que sufre desde ese momento la perspectiva vital de la conciencia del parapléjico Jake - junto con los bemoles que ha de tener todo aspirante a héroe para ascender de un estadio al otro -, hace que el soldado Sully nos imbuya, mientras se va imbuyendo a sí mismo sin darse cuenta, de algunos de los conceptos claves del Budismo, tales como la reencarnación, cuando dice: “Una vida acaba y otra comienza”, o, en el momento que su mente y espíritu van a trasferirse a los de su clon: “Será como volver a nacer”. Esto coincide a la perfección con la aseveración de Wilber para definir el concepto de “héroe”, de “sanador herido”, como “aquel que intenta saltar al próximo estadio de la conciencia”. Y es que todo viaje iniciático, por muy héroe que uno sea o se crea, es un ascenso muy difícil, peligroso y solitario hacia su cumbre. Por fin, en la escena final de “Avatar” se llega a una transmigración completa del espíritu o alma de Jake al de su Avatar. Jake, el ser humano, muere, dando su vida cual salvador de “la humanoidad Na’vi”, pero resucita, a modo del símbolo de la resurrección de Cristo o de una reencarnación búdica al lograr trasmigrar totalmente - ahora ya no depende de la máquina transportadora de su mente humana a la del Avatar Na’vi -, reviviendo autónomamente en su cuerpo clonado al abrir los ojos en el instante final, mientras su cuerpo humano yace inerte a su lado, muerto.

Desafortunadamente, la botánica Grace Augustine, interpretada por Sigourney Weaver, no consigue sobrevivir a sus heridas, pero su alma es integrada en el Árbol de los Antepasados-Árbol de las Almas, que está en íntimo contacto con la Diosa Madre Aiwa, y a través del que se manifiesta la trascendencia del espíritu. Y es que la sabiduría divina verdadera (mágica) siempre se nos ha mostrado escondida en un espléndido Árbol con un gran contenido simbólico colocado por la Divinidad en cualquier maravilloso Paraíso. En Pandora es el Árbol de las Almas de la Diosa matriarcal y en el mito de Edén es el Árbol de Dios Padre patriarcal (un Dios personal que los hombres interpretarán y al que darán vida como “un alguien” cada vez más sojuzgador, autoritario y hasta vengativo). Finalmente, al menos desde el punto de vista estético, los polvorientos escombros de la destrucción del matriarcal Árbol Madre en “Avatar” a algunos espectadores les han recordado a los del World Trade Center durante aquel maldito 11 de Septiembre de aquellas fálicas Torres Gemelas, hasta entonces símbolos del imperialismo, la fuerza, el poder y el dinero patriarcal. ¿Casualidad o guiño intencionado? Habrá que preguntárselo al director de la película.

Posteriormente, Jake se vinculará al Árbol sagrado para tratar de trasmitir sus oraciones y rogar por la protección del pueblo Na’vi a través de la intersección del alma o espíritu trascendido de la fallecida Grace con la deidad de la Madre Naturaleza Eywa. Jake pide ayuda al mimso tiempo que se reconoce como “el elegido de la Divinidad”. La conexión no es una falacia o invención, ni un primitivo vudú, se nos dice en el film mientras segumos luchando con las incómodas gafas de 3D. “¡Funciona!”. ¡Y vaya que si funciona!, añaden/añadimos algunos gnósticos. Un hecho que se demuestra o comprueba en el film cuando la princesa Neytiri grita exaltada y exultantemente a Jake: ¡Eywa te ha oído”!”, al tiempo que todos los animales salvajes de Pandora se ponen de parte del pueblo en su batalla de Harmagedón contra “los demonios venidos del cielo”. Ahí, en las triunfantes y flotantes “Montañas Aleluya”, en cuyos parajes y cumbres tendrá lugar “la salvación” en una apocalíptica y milagrosa victoria final contra el Mal. Eywa, la deidad de la que Neytiri nos había dicho que “no toma partido, sino que sólo mantiene el equilibrio de la Naturaleza” (una Naturaleza deificada a lo Rousseau, aunque mejor a lo Goethe o a lo Lao Tse, por aquello de no caer en la famosa “Falacia Pre-Trans”), por fin se ha puesto del lado del Bien. El cuento de Hadas en el que el príncipe azul vence al Dragón y lo mata para liberar a la princesa de sus garras y luego casarse con ella, está llegando al final. Y colorín, colorado…

Aparte de la influencia que sobre el director de “Avatar” parece que hayan podido tener la sabiduría de los escritos antropológicos de un Mircea Eliade, en una reciente entrevista Cameron ha manifestado: “He procurado seguir la Biblia al pie de la letra”. ¡Evidentemente es así! Sólo hay que darse cuenta, ¡qué casualidad!, que en su revolucionaria, o mejor dicho, “evolucionaria” película, la estación espacial de los militares americanos se llame “La puerta del Infierno” (“Hell´s Gate”). ¿Y qué es lo único que se supone que puede salir de la puerta del infierno? Pues el Diablo, claro; en este caso con la forma de una aterradora nave nodriza comandada por el coronel Quaritch, junto con sus naves escoltas de ángeles caídos, una lanzadera curiosamente llamada “Dragón”. Otra “casualidad” ésta, si se tiene en cuenta que “dragón” es la palabra repetidamente empleada en la Biblia para definir al Diablo (“Fue arrojado el dragón grande, la antigua serpiente, llamada Diablo y Satanás, y fue precipitado a la tierra y sus ángeles fueron con él precipitados” (Apocalipsis 12:9). La Biblia también denomina al Diablo: “el Dragón escarlata venido del cielo” (Apocalipsis 12:3). Coinciden hasta los colores con el Gran Dragón que doma el clon Jake para dejar atrás y debajo suyo, o sea, superada, “la última sombra” que pudiera oscurecer su espíritu. La metáfora es que al montarlo y domeñarlo, Jake ha vencido, aunque todavía sólo interior y espiritualmente, al Diablo, al Maligno. Ahora es el Avatar elegido por la Providencia, y así se lo reconoce el clan Na´vi al retornar Jake con ellos.

Por fin el Bien ha vencido al Mal, al menos en el ficticio planeta Pandora. Pero por algo se empieza, no desesperemos. En un momento del film el Na’vi Jake había dicho a la diosa Ewya: “Yo soy el elegido”, otra conocida denominación de Cristo como elegido de Dios (o hijo simbólico). Así se constituirá, merced a la actividad mística de la Ley Natural (llámese el wu-wei taoísta o el èlan vital de Henri Bergson) en el redentor y salvador de la “humanoidad” Na’vi.

Es de esperar que el Avatar Jake y la conciencia Na’vi también contribuyan a corto-medio plazo a que esa humanidad en la que el hombre moderno del Mundo Feliz de Huxley ha perdido el alma, la compasión, la unidad, el respeto por el planeta, y en su ansia fáustica por dominar la siempre invencible naturaleza aun al precio de destruirla y destruirse a sí mismo, casi ha acabado con toda la vida en general, humana, animal y vegetal. “En la tierra han acabado con todo lo verde”, dirige un último mensaje “Avatar” a lo que queda de esa civilización occidental que se ha transformado en poco más que una “incivilización accidental”. “La humanidad tendrá lo que la humanidad merezca”, comenta al respecto el eco de las palabras de Albert Einstein desde el más allá, aunque él no creyera en eso, al menos en el plano personal. Al final, a los vencidos, humillados e inhumanos seres humanos de Pandora se les obliga a retornar, merecidamente vencidos a “su planeta moribundo”. Y es que ha sido la humanidad “civilizada”, en Oriente y Occidente, la que hace tiempo que ha abierto la mítica Caja de Pandora liberando todos los males y desgracias humanas: la avaricia, el crecimiento insostenible, el egoísmo y materialismo desenfrenados, la explotación, la pobreza, la polución, la vejez, la enfermedad, la fatiga, la locura, el vicio, la pasión, las tragedias ecológicas, la crueldad con los animales, la violencia política e interétnica, el crimen, etc. Todo, menos la esperanza. Aunque, tal vez, todavía no esté todo perdido. Tal vez aún tengamos una segunda oportunidad. Tal vez encontremos algún resquicio para salir de este creciente infierno. Tal vez...

Salvador Harguindey es Director del Instituto de Biología Clínica. Oncología Médica y Endocrinología. Miembro, Sociedades Norteamericana y Española de Psicología Transpersonal.

"Nuestras vidas son el resultado de nuestras decisiones"
"Our lives are a sum total of the choices we have made."
Dr. Wayne W. Dyer

miércoles, 3 de marzo de 2010

La Deliberada estupidización de los estudiantes. Entrevista a Charlotte Iserbyt



Charlotte Iserbyt es la autora de “La Deliberada Estupidización de América”, un libro que puedes descargarte en pdf aquí en inglés. Su testimonio es importantísimo porque trabajó como Consultor Senior de Políticas en la Oficina de Investigación Educativa y Mejora, parte del equivalente al Ministerio de Educación/Cultura de Estados Unidos durante la primera administración Reagan y durante muchos años directora de escuela en Maine.
Este es un extracto subtitulado de una entrevista reciente y un poco más abajo he colocado otro extracto de una entrevista subtitulada realizada anteriormente, en 2006.

Si os habéis preguntado alguna vez el por qué de las políticas educativas de este país, y si salen de la chistera de Zapatero o proceden de algún otro mentor ideológico, os interesará esta información que deja claro que las políticas educativas aplicadas en este país (con énfasis sobre conceptos de nación, religión, familia, la llamada “educación para la ciudadanía” , sexo, relación con los padres, política, alcohol, drogas, formas de divertimento. etc etc. etc.) fueron paridas en un laboratorio de ideas del que han mamado todas las políticas educativas de los países occidentales desde, al menos, los años 70.



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miércoles, 20 de enero de 2010

Los pecados de Haití, por Eduardo Galeano


La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.

El voto y el veto
Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.

Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole:
-Recite la lección. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.


La coartada demográfica
A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema:

-Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede. Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.

En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado… de artistas.
En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.


La tradición racista
Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene “una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización”. Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: “Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses”.

Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: “El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro”.

En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: “Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas”. Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro “puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras”.

La humillación imperdonable
En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.

La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.

El delito de la dignidad
Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.

Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.

La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.



"Nuestras vidas son el resultado de nuestras decisiones"
"Our lives are a sum total of the choices we have made."
Dr. Wayne W. Dyer

lunes, 18 de enero de 2010

Eduardo Galeano: Los Muros


Gracias por ser la voz de la Denuncia; siempre tan agudo e implacable!!



El Muro de Berlín era la noticia de cada día. De la mañana a la noche leíamos, veíamos, escuchábamos: el Muro de la Vergüenza, el Muro de la Infamia, la Cortina de Hierro…
Por fin, ese muro, que merecía caer, cayó. Pero otros muros han brotado, siguen brotando, en el mundo, y aunque son mucho más grandes que el de Berlín, de ellos se habla poco o nada.

Poco se habla del muro que Estados Unidos está alzando en la frontera mexicana, y poco se habla de las alambradas de Ceuta y Melilla.

Casi nada se habla del Muro de Cisjordania, que perpetúa la ocupación israelí de tierras palestinas y de aquí a poco será 15 veces más largo que el Muro de Berlín.

Y nada, nada de nada, se habla del Muro de Marruecos, que desde hace 20 años perpetúa la ocupación marroquí del Sáhara occidental. Este muro, minado de punta a punta y de punta a punta vigilado por miles de soldados, mide 60 veces más que el Muro de Berlín.

¿Por qué será que hay muros tan altisonantes y muros tan mudos? ¿Será por los muros de la incomunicación, que los grandes medios de comunicación construyen cada día?

En julio de 2004, la Corte Internacional de Justicia de La Haya sentenció que el Muro de Cisjordania violaba el derecho internacional y mandó que se demoliera. Hasta ahora, Israel no se ha enterado.

En octubre de 1975, la misma Corte había dictaminado: “No se establece la existencia de vínculo alguno de soberanía entre el Sahara Occidental y Marruecos”. Nos quedamos cortos si decimos que Marruecos fue sordo. Fue peor: al día siguiente de esta resolución desató la invasión, la llamada Marcha verde, y poco después se apoderó a sangre y fuego de esas vastas tierras ajenas y expulsó a la mayoría de la población.

Y ahí sigue.
Mil y una resoluciones de las Naciones Unidas han confirmado el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.

¿De qué han servido esas resoluciones? Se iba a hacer un plesbiscito, para que la población decidiera su destino. Para asegurarse la victoria, el monarca de Marruecos llenó de marroquíes el territorio invadido. Pero al poco tiempo, ni siquiera los marroquíes fueron dignos de su confianza. Y el rey, que había dicho sí, dijo que quién sabe. Y después dijo no, y ahora su hijo, heredero del trono, también dice no. La negativa equivale a una confesión. Negando el derecho de voto, Marruecos confiesa que ha robado un país. ¿Lo seguiremos aceptando, como si tal cosa? ¿Aceptando que en la democracia universal los súbditos sólo podemos ejercer el derecho de obediencia?

¿De qué han servido las mil y una resoluciones de las Naciones Unidas contra la ocupación israelí de los territorios palestinos? ¿Y las mil y una resoluciones contra el bloqueo de Cuba?

El viejo proverbio enseña: La hipocresía es el impuesto que el vicio paga a la virtud.
El patriotismo es, hoy por hoy, un privilegio de las naciones dominantes.


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"Our lives are a sum total of the choices we have made."
Dr. Wayne W. Dyer

martes, 5 de enero de 2010

El viaje de la vida. Más allá de las edades de los tiempos. Buen 2010



Emprendo el viaje con un amigo que ama la bruma de las montañas... Tenemos cuidado de lo que mendigamos: pedimos arroz y no vino, verduras y no carne. El tono de nuestro reclamo es humilde, no trágico. Si alguien nos da, le dejamos; y si no nos da, le dejamos también. Si nos hacen una grosería, la aceptamos con una reverencia... Viajamos sin destino y nos detenemos donde nos encontramos, y marchamos muy lentamente.

Cuando llegamos a las montañas y arroyos, y nos encantan los manantiales y las blancas peñas y las aves acuáticas y los pájaros de la montaña, escogemos un lugar en una isleta del río, nos sentamos en una roca y miramos a lo lejos. Y cuando nos encontramos con leñadores o pescadores o venerables ancianos, no les preguntamos nombres y apellidos, ni damos los nuestros, ni hablamos del tiempo, sino que conversamos brevemente de los encantos de la vida natural. Al cabo de un rato nos separamos de ellos sin pesares.

En el camino nos hacemos a un lado y dejamos que pasen los demás, y al cruzar un río dejamos que pasen los otros y suban primero a la barca. Pero si hay tormenta no tratamos de cruzar el agua, o si aparece la tormenta cuando estamos en mitad de la travesía, calmamos nuestro espíritu, y lo dejamos todo al destino diciendo: "Si nos ahogamos cuando cruzamos, es la voluntad del cielo. ¿Nos salvaremos acaso si nos preocupamos? Si no nos salvamos, allí terminará el viaje. Pero si por fortuna nos salvamos, seguimos como antes.

Si en el camino encontramos a algún joven pendenciero y tropezamos accidentalmente con él, y si el joven es grosero, le pedimos disculpas cortésmente. Si después de las disputas no podemos salvarnos de una pelea, allí terminará el viaje. Pero si nos salvamos, seguimos como antes.
Si uno de nosotros cae enfermo, nos detenemos a atender su mal, y el otro trata de mendigar un poco para comprar remedios, pero el enfermo lo toma con calma. Mira hacia su interior y no teme a la muerte... Si está decidido que estén contados nuestros días, allí terminará nuestro viaje. Pero si nos salvamos, seguimos como antes.

Es natural que durante nuestras andanzas podamos despertar la sospecha de policías o guardias y que se nos arreste como espías. Tratamos de escapar entonces, sea por astucia o por sinceridad. Y si no podemos escapar, allí terminará nuestro viaje. Pero si nos salvamos, seguimos como antes.

Procuramos pasar la noche en una choza con techo de estera o una casucha de piedras, pero si nos es imposible encontrar un lugar así, nos detenemos por esa noche junto a la puerta de un templo, o dentro de una caverna de roca, o junto a la pared de una casa o bajo los árboles. Quizá nos miren los espíritus de la montaña y los tigres o los lobos, y ¿qué podemos hacer? Los espíritus de la montaña no pueden hacernos daño, pero somos incapaces de defendernos contra tigres o lobos. Pero, ¿no tenemos un destino dirigido desde el cielo? Lo dejamos todo, pues, a las leyes del universo, y no mudamos siquiera el color de la cara. Si nos comen, tal es nuestro destino y allí termina el viaje. Pero si nos salvamos, seguimos como antes.

Mingliao-Tsé. S.XVI



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Dr. Wayne W. Dyer

jueves, 17 de septiembre de 2009

¿Es justa la justicia? Eduardo Galeano


Quiero compartir algunas preguntas, moscas que me zumban en la cabeza. ¿Es justa la justicia? ¿Está parada sobre sus pies la justicia del mundo al revés? El zapatista de Irak, el que arrojó los zapatazos contra Bush, fue condenado a tres años de cárcel. ¿No merecía, más bien, una condecoración? ¿Quién es el terrorista? ¿El zapatista o el zapateado? ¿No es culpable de terrorismo el serial killer que mintiendo inventó la guerra de Irak, asesinó a un gentío y legalizó la tortura y mandó aplicarla?

Según la revista Foreign Policy, Somalia es el lugar más peligroso de todos. Pero, ¿quiénes son los piratas? ¿Los muertos de hambre que asaltan barcos o los especuladores de Wall Street, que llevan años asaltando el mundo y ahora reciben multimillonarias recompensas por sus afanes?

¿Por qué el mundo premia a quienes lo desvalijan?
¿Por qué la justicia es ciega de un solo ojo? Wal Mart, la empresa más poderosa de todas, prohíbe los sindicatos. McDonald’s, también. ¿Por qué estas empresas violan, con delincuente impunidad, la ley internacional? ¿Será porque en el mundo de nuestro tiempo el trabajo vale menos que la basura y menos todavía valen los derechos de los trabajadores?
¿Quiénes son los justos y quiénes los injustos? Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles?
¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de “crimen organizado”?

Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles.

Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina tres millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren quince niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?

¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener un automóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?

¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo está organizado al servicio de la muerte. ¿O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable para los terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir: los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.

Esa tecnología se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿No sería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.

En el mundo al revés, dan miedo hasta los más elementales actos de justicia y sentido común. Cuando el presidente Evo Morales inició la refundación de Bolivia, para que este país de mayoría indígena dejara de tener vergüenza de mirarse al espejo, provocó pánico. Este desafío era catastrófico desde el punto de vista del orden racista tradicional, que decía ser el único orden posible: Evo era, traía el caos y la violencia, y por su culpa la unidad nacional iba a estallar, rota en pedazos. Y cuando el presidente ecuatoriano Correa anunció que se negaba a pagar las deudas no legítimas, la noticia produjo terror en el mundo financiero y el Ecuador fue amenazado con terribles castigos, por estar dando tan mal ejemplo. Si las dictaduras militares y los políticos ladrones han sido siempre mimados por la banca internacional, ¿no nos hemos acostumbrado ya a aceptar como fatalidad del destino que el pueblo pague el garrote que lo golpea y la codicia que lo saquea?

Pero, ¿será que han sido divorciados para siempre jamás el sentido común y la justicia?
¿No nacieron para caminar juntos, el sentido común y la justicia?
¿No es de sentido común, y también de justicia, ese lema de las feministas que dicen que si nosotros, los machos, quedáramos embarazados, el aborto sería libre? ¿Por qué no se legaliza el derecho al aborto? ¿Será porque entonces dejaría de ser el privilegio de las mujeres que pueden pagarlo y de los médicos que pueden cobrarlo?
Lo mismo ocurre con otro escandaloso caso de negación de la justicia y el sentido común: ¿por qué no se legaliza la droga? ¿Acaso no es, como el aborto, un tema de salud pública? Y el país que más drogadictos contiene, ¿qué autoridad moral tiene para condenar a quienes abastecen su demanda? ¿Y por qué los grandes medios de comunicación, tan consagrados a la guerra contra el flagelo de la droga, jamás dicen que proviene de Afganistán casi toda la heroína que se consume en el mundo? ¿Quién manda en Afganistán? ¿No es ese un país militarmente ocupado por el mesiánico país que se atribuye la misión de salvarnos a todos?
¿Por qué no se legalizan las drogas de una buena vez? ¿No será porque brindan el mejor pretexto para las invasiones militares, además de brindar las más jugosas ganancias a los grandes bancos que en las noches trabajan como lavanderías?
Ahora el mundo está triste porque se venden menos autos. Una de las consecuencias de la crisis mundial es la caída de la próspera industria del automóvil. Si tuviéramos algún resto de sentido común, y algo de sentido de la justicia ¿no tendríamos que celebrar esa buena noticia? ¿O acaso la disminución de los automóviles no es una buena noticia, desde el punto de vista de la naturaleza, que estará un poquito menos envenenada, y de los peatones, que morirán un poquito menos?

A veces terminan mal las historias de la Historia; pero ella, la Historia, no termina. Cuando dice adiós, dice hasta luego




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Dr. Wayne W. Dyer

sábado, 29 de agosto de 2009

El negocio de la psiquiatría y los psicotrópicos


Jaime Maussan, desde Méjico, diciendo cosas que no se pueden decir en otros países.

En estos tiempos en que nos quejamos de una sociedad en decadencia, de una sociedad enferma llena de crímenes, injusticias, suicidios, drogas, abuso y corrupción, existen miles de teorías sobre las posibles causas de estos males sociales, y son tan variadas como maléficas. Sin embargo las peores causas, y sin duda las más peligrosas son las que no conocemos o son lo suficientemente enmascaradas para controlar a una sociedad engañada.

Éste es el caso de la psiquiatría, y la industria farmacéutica asociada. Extorsión en nombre de la salud mental, un fraude gigantesco a base de mentiras y engaños cuyo costo real no se traduce sólo en los millones de dólares gastados, si no en vidas humanas.



Las drogas psicoactivas.

Para millones de personas, las drogas son uno de los problemas más graves que afectan a nuestra sociedad, sin embargo hemos pasado por alto que las drogas ilícitas representan solo un porcentaje pequeño de la cantidad total que se consumen. En la actualidad las drogas psiquiátricas no solo se usan en nuestras escuelas, hospitales, centros de rehabilitación y prisiones, si no que son utilizadas por las personas para manejar cualquier clase de males: para perder peso, para mejorar la confianza, para el insomnio, para los problemas con las matemáticas, de escritura o la concentración, hasta para la ansiedad. Y aunque son legales y a menudo reciben el nombre de medicamentos, sus efectos son más peligrosos de lo que se cree.

Las drogas psiquiátricas alteran el estado de ánimo, y no solo son capaces de alterar las formas en que una persona actúa, siente y piensa, sino además pueden alterar lo que ve. El problema con las drogas psiquiátricas es que únicamente inhiben los síntomas, mismos que se presentan de nuevo después de pasado el efecto. Al igual que las drogas ilícitas sólo proporcionan a la persona un escape temporal de sus problemas. Igualmente tienen numerosos efectos secundarios, como espasmos, gesticulaciones, inquietud severa, delirios y reacciones maniacas, ataques de apoplejía, disfunciones sexuales, confusión, mala concentración, problemas de memoria, sentimientos de pánico, alucinaciones, pesadillas, pensamientos suicidas y hostilidad. Como si todo esto fuera poco este tipo de drogas son adictivas y los síndromes de abstinencia pueden llegar a ser mucho más graves que los de una droga ilícita.

En junio del 2001, en un artículo del Washington Post se expresó que mientras que por tradición se manufacturan nuevas drogas para los trastornos existentes, en el caso de la psiquiatría el negocio es encontrar nuevos trastornos para las drogas que ya existen.

De esta forma volvemos al tema del fraude, y como lo expresa la CCDH, si de fraudes se trata, tal vez el mayor logro de la psiquiatría sea el Manual de Diagnóstico y Estadística de Trastornos Mentales (DSM) publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), y el Catálogo Internacional de Enfermedades, Sección de trastornos mentales (ICD).




Las ventas de estos productos representan para la APA un ingreso directo de unos 80 millones de dólares por publicación, pero ésta suma es solo un porcentaje de lo que se deriva de los manuales. El DSM y el ICD se anuncia como herramienta de diagnóstico, no solo para el tratamiento de individuos, si no que ahora para pelear la custodia de los hijos, en casos de discriminación basados en supuestas incapacidades psiquiátricas, en testimonios en los tribunales, en la educación y más. Y con cada publicación aparecen nuevos y fresquitos trastornos al gusto, con bases ni lejanamente científicas, de hecho en las últimas publicaciones cada trastorno se agregó al DSM mediante una votación de psiquiatras, donde la pregunta básicamente era: Si usted cree que esto es un trastorno, levante la mano. Y los diagnósticos son tan ridículos como inútiles, ¿Qué me dice del trastorno de articulación del habla? ¿O del trastorno de ortografía?, ¿O del de expresión escrita, intoxicación o retiro de cafeína, o el trastorno de rivalidad entre hermanos? ¿O el novedoso problema de fase de vida? Según la psiquiatría cualquier fase sentimental, humana y normal hasta ahora, es una enfermedad, incluso si usted no cree que está enfermo sufre de negación.

El Dr. Sydney Walker III, neurólogo, psiquiatra y autor de Una Dosis de Cordura dice que el DSM ha conducido a la administración innecesaria de drogas a millones de pacientes, que se habrían podido diagnosticar, tratar y curar sin el uso de medicamentos tóxicos y potencialmente letales. Mientras a miles de niños de todo el mundo se les receta ritalín o ritalina, y a los adultos antidepresivos.

Recordemos el documental de Michael Moore, Bowling for Columbine, donde dos muchachos mataron a doce estudiantes y un maestro de su colegio. La revista Insight del Washington Times expresó en un artículo llamado Armas y dosis, en junio de 1999, Aunque alarmados por los extraños ataques en las escuelas, pocos norteamericanos han notado cuántos de éstos asesinos están entre los 6 millones de niños que toman drogas psicotrópicas En este horrible suceso Harris, uno de los asesinos, tomaba Luvox, un antidepresivo con efectos secundarios que incluyen manías, irritabilidad, agresión y hostilidad.

Pero éste no es el único caso, TJ Soloman, de 15 años del Colegio Heritage, en Georgia, era tratado con Ritalín, el 20 de Mayo de 1999 abrió fuego contra sus compañeros de clase, hiriendo a seis. El 22 de mayo de 1998, Kip Kinkel de 14 años, disparó contra sus padres matándolos y luego disparó el arma en su Colegio en Sprigfield, Oregon. Donde dejó dos muertos y 22 heridos; se informó que tomaba Prozac y Ritalín y había asistido a unas clases para controlar el enojo. Por desgracia son tantos, los casos de niños matando y suicidándose que podría escribir un libro. Y a pesar de que lo nieguen, los psiquiatras conocen bien la conexión entre las drogas psiquiátricas y la violencia y el suicidio.

Para esta ciencia, el ser humano es un simple animal que responde a impulsos, colocando a la persona en una posición irresponsable ante sus propios actos, sin moral u espiritualidad, por lo tanto para ser controlada necesita de tratamientos que lo y lo alejan cada vez más de la posibilidad de encontrar bienestar para sí misma y para quienes lo rodean.

No niego que existan enfermedades mentales, y que en diferentes etapas de nuestra vida podemos estar mentalmente inestables, pero claramente las soluciones son irracionales y violentas, no hay curación de enfermos, hay sanos que son enfermados.



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Dr. Wayne W. Dyer

domingo, 2 de agosto de 2009

¿Pandemia? - ESPAÑA: CONEJILLOS DE INDIAS HUMANOS


Con el Real Decreto 1015/2009, recientemente publicado en el BOE, se abre la veda para que España se convierta en un campo de conejillos de Indias donde se pueda experimentar con fármacos y vacunas no autorizadas, y por lo tanto dañinas o de dudosas consecuencias para la salud sobre cualquier persona. Además se exime explícitamente de cualquier responsabilidad a los implicados por los efectos que esto pudiera tener.




Este vídeo sobre la pandemia os aclarará un poco más la situación. En España ya están contando la obligatoriedad de la vacunación en escuelas, hospitales, etc.

Que Dios nos proteja.

¿Qué se esconde detrás de la gripe porcina?
¿Por qué la insistencia?


(ATENCION: La referencia a la "Campaña de vacunación masiva contra la gripe porcina del año 2009" es un error. En realidad se hace referencia a la campaña de vacunación masiva contra la gripe porcina del año 1976 que tuvo como resultado múltiples muertes y parálisis, siendo, una vez más, Donald Rumsfeld el secretario de defensa del por entonces presidente de EEUU: Gerald Ford. DISCULPEN LAS MOLESTIAS.)



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Dr. Wayne W. Dyer

domingo, 26 de julio de 2009

PELÍCULAS Y DOCUMENTALES PARA ELEVARSE EN CONCIENCIA


PELÍCULAS PARA EL DESPERTAR


EL FIN DEL LETARGO: DOCUMENTALES PARA DESPERTAR


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