martes, 18 de noviembre de 2008

NUESTROS HIJOS NOS ACUSARÁN...


nos_enfants_nous_accuseront

El derecho a soñar; Eduardo Galeano


Vaya uno a saber cómo será el mundo más allá del año 2000. Tenemos una única certeza: si todavía estamos ahí, para entonces ya seremos gente del siglo pasado, y peor todavía, seremos gente del pasado milenio.

Sin embargo, aunque no podemos adivinar el mundo que será, bien podemos imaginar el que queremos que sea. El derecho de soñar no figura entre los treinta derechos humanos que las Naciones Unidas proclamaron a fines de 1948. Pero si no fuera por él y por las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed.

Deliremos pues, por un ratito. El mundo, que está patas arriba, se pondrá sobre sus pies:

En las calles, los automóviles serán pisados por los perros.
El aire estará limpio de los venenos de las máquinas y no tendrá más contaminación que la que emana de los miedos humanos y de las humanas pasiones.
La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor.
El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia y será tratado como la plancha o el lavarropas.
La gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar.
En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a hacer el servicio militar, sino los que quieran hacerlo.
Los economistas no llamarán "nivel de vida" al nivel de consumo, ni llamarán "calidad de vida" a la cantidad de cosas.
Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas.
Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos.
Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas.
El mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra por siempre jamás.
Nadie morirá de hambre, porqué nadie morirá de indigestión.
Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porqué no habrá niños de la calle.
Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos.
La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarlo.
La policía no será la maldición de quienes no pueden comprarla.
La justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.
Una mujer negra será presidenta del Brasil, y otra mujer negra será presidenta de los Estados Unidos de América. Una mujer india gobernará Guatemala, y otra mujer india gobernará Perú.
En Argentina, las "locas" de la Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.
La Santa Madre Iglesia corregirá algunas erratas de las piedras de Moisés. El sexto mandamiento ordenará: "Festejarás el cuerpo". El noveno, que desconfía del sexo, lo declarará sagrado.
La Iglesia también dictará un undécimo mandamiento, que se le había olvidado al Señor: "Amarás a la Naturaleza, de la que formas parte".
Todos los penitentes serán celebrantes y no habrá noche que no sea vivida como si fuera la última, ni día que no sea vivido como si fuera el último.
Eduardo Galeano

domingo, 16 de noviembre de 2008

Peter Joseph, Zeitgeist: Addendum (2008)



Segunda parte del polémico documental de Peter Joseph Zeitgeist. Este Addendum se ocupa principalmente de la crítica al sistema financiero mundial. Independientemente de sus excesos y contradicciones, resulta muy interesante escuchar una voz diferente en estos tiempos de pensamiento único. Tiempos extraños donde la ideología liberal impera de tal modo que la intervención de los Estados para rescatar a la banca privada es aprobada por todos sin el menor asomo de protesta a nivel institucional.

La crítica económica que lleva a cabo Peter Joseph es una simple actualización del pensamiento de Karl Marx. Veamos los puntos fundamentales de su argumentación:

La economía es el fundamento de las demás instituciones sociales ya sean políticas, religiosas o familiares.
Cambiar el mundo exige cambiar antes la economía.
La economía capitalista no está pensada para liberar al individuo y garantizarle sus derechos como ciudadano. Eso es mera ideología.
La economía capitalista no es sino el perfeccionamiento del viejo sistema esclavista. Este se aplica tanto a individuos como a países enteros.
Mediante la deuda externa o la hipoteca privada el sistema se garantiza una capacidad infinita de control.
¿Puede el propio sistema capitalista reformarse a sí mismo? Imposible pues su única directiva es la maximización del beneficio y esto es incompatible con un sistema económico eficiente y sostenible.
La solución que propone Joseph es una economía basada en recursos. Explicado de un modo breve, el desarrollo tecnológico que hemos alcanzado es suficiente para satisfacer todas las necesidades de la humanidad. Las máquinas están capacitadas para producir una sobreabundacia de bienes tal que convertiría en inútiles al dinero, el trabajo asalariado, las hipotecas, los bancos, la publicidad… Esta utopía marxista tiene su propio espacio web: thevenusproject.com

VIDAS CRUZADAS: CUENTO DE HADAS; De la basura a la pasarela



Una mujer pasaba la noche al raso con su familia y pensó: "ojalá alguno de nosotros salga de esto". sus deseos cobraron vida en su nieta, daniela cott. ha pasado de recoger cartones en buenos aires a cotizada modelo.


Primero bajaron los colchones y eso -los colchones- era casi todo lo que tenían. El camión que los mudaba desde un suburbio de la ciudad de Buenos Aires llamado Villa Albertina hasta otro suburbio llamado Villa Caraza no pudo cruzar el puente (el puente: siete maderas rotas), de modo que la mujer, el marido y cinco hijos tuvieron que cargar colchones y caminar hasta el sitio donde iban a empezar la vida nueva: un lomo de tierra seca en medio de aguas famélicas, pero un lomo de tierra que, al fin, podrían llamar suyo. El hijo mayor preguntó: "¿Mamá, acá vamos a vivir?". Y la mujer dijo: "Sí, mi amor, acá". Y porque no había otra cosa -ni un techo, ni un tinglado- dispuso los colchones bajo las estrellas. Cuando todos se durmieron miró a su manada sobre la tierra yerma y vio lo que tenían por delante: más de lo mismo. El barro, la pobreza, los trabajos duros. Y pensó: "Ojalá uno de nosotros salga de todo esto".

Era el verano de 1984. La mujer se llamaba -se llama- Juana. Ocho años después nacería la respuesta a sus ruegos atendidos: una niña -su nieta- que llevaría un nombre común. Se llamaría Daniela.

-Daniela, tranquila, por favor.

Es 2008, Buenos Aires.

Salvador Jaef -un hombre prolijo que tiene oficinas prolijas en un edificio prolijo del centro de la ciudad: dos o tres pisos discretos, señoriales, revestidos de boisserie- es médico y líder del Grupo Jaef de Estética y Salud e Implantes Dentales, una serie de clínicas abocadas a la estética pura y dura, y ahora mira con recelo a una chica joven que despliega fotos de ella misma en la pantalla de su computadora.

-Daniela, tranquila, por favor. La computadora es una cosa privada.

Salvador Jaef es, además de médico y líder, representante desde 2007 en Argentina de Elite Model Management, una de las agencias de modelos más importantes del mundo. Es por eso que está aquí, en su despacho -escritorio de vidrio cubierto por un gran paño de cuero, libros, globos terráqueos-, mirando con recelo a Daniela, de 16 años, ojos verdes, gesto torvo, que toquetea el ratón con la misma desaprensión con la que hace tiempo grabó con lápiz, y sobre el gran paño de cuero que reviste el escritorio de Jaef, dos nombres: el suyo y el de Matías.

-Matías. El novio. Cuando hizo eso la quería matar. Pero ahora está más tranquila. ¿No, Dani?

Y Dani no dice nada.

En otros mundos los llaman, amablemente, recicladores, y lo que hacen, por tanto, es reciclar. En Buenos Aires, Argentina, al arte de revolver basuras y separar botellas, cartón y papeles para después venderlos, se le llama cartonear. Daniela -Dani: Daniela Cott- fue, hasta hace dos años, cartonera, alguien que vive de recoger lo que los demás desprecian. Pero desde el 12 de noviembre de 2007 es, además, la ganadora del Elite Model Look Argentina 2007, un concurso que Elite organiza en varios países con el fin de encontrar nuevos talentos para la pasarela y de donde surgieron carnes como las de Esther Cañadas, Gisele Bündchen y Cindy Crawford. Salvador Jaef, el hombre de Elite en Argentina, es, por tanto y obligadamente, el representante de Daniela Cott. Y gracias a eso, a ese destino cruzado, tiene sobre su escritorio, grabado sobre cuero fino, el nombre de dos seres a los que conoce apenas. Daniela. Matías.

-No es fácil.

Ojos azules, manos en el bolsillo, Salvador Jaef suspira como suspiran los hombres resignados.

Daniela Daiana Cott es nieta de Juana de Orellana, hija de Olga Cristina Orellana y de Hernán Rodolfo Cott, y hermana de ocho hermanos que tienen entre veinticinco y un año y medio. Sus padres ya no están juntos, pero lo estuvieron mucho. Se conocieron cuando Olga tenía 19 y Hernán 14. La pasión fue irrefrenable, la vida fue difícil. Olga trabajó limpiando casas, Hernán, como albañil, y el 28 de abril de 1992 les nació una nena a la que llamaron Daniela Daiana que se reveló arisca desde el principio: mordía a sus maestras del jardín de infancia, despreciaba las muñecas para abrazar el fútbol. Creció con una sola amiga con la que se ensañaba en peleas de macho y jugaba a romper los autos a pedradas. Odiaba las faldas y las cintas en el pelo. Odiaba -odia- dormir sola. Le gustaba -le gusta- jugar con barro. Creció dura, feroz, pendenciera, peleándose en la calle a puño limpio. Nadie esperaba de esa muñeca difícil otra cosa que no fueran problemas.

A las oficinas de Salvador Jaef hace rato que no entra el sol. Es de noche y Daniela Cott está cansada. Usa jeans, botas cortas de cuero, camiseta lila. Compra su ropa en los mejores negocios de Constitución, un barrio de clase baja donde todo se consigue -y ese todo es amplio: incluye gente- por un puñado de pesos.

-No me gustan los shoppings. Para qué, si en Constitución lo pago más barato.

Tiene el pelo largo, las piernas ídem, la mirada de reojo, el discurso adiestrado.

-Mido 1,77, peso 51 kilos. Calzo un 40. Mi mamá es ama de casa. Mi papá trabaja de albañil. Y yo, modelo. Agradezco que me haya tocado ser modelo. Porque me encanta sacarme fotos, que me maquillen, que me peinen. Acá, en la clínica de mi jefe, me mantienen la piel, me depilan, me mandan a hacer el cutis de los pies.

Cuando Daniela Cott llegó a sus primeras pasarelas tenía las manos roídas por las latas con las que se había cortado revolviendo la basura; las rodillas, desvencijadas por arrodillarse en las tierras duras para jugar al fútbol. Era una chica torva viviendo en casa de varones. Diciendo, cuando le preguntaban, que quería ser abogada. Por decir algo. Por decir alguna cosa.

-Nunca fue una nena. Siempre andaba a golpes con los hermanos. Las maestras me llamaban y me decían: "Daniela se pelea con los chicos y con las chicas, los tira al suelo, los agarra a piñas, y si les puede pegar patadas, les pega patadas".

Olga, la madre de Daniela, fuma en el extremo de una mesa, en el primer piso del edificio de Salvador Jaef. Juana, la madre de Olga, la abuela de Daniela, la mujer que aquella noche de 1984 miraba dormir a su manada, también fuma. Lleva tacones de 15 centímetros, medias doradas. Tiene 60 años, va de rubio, de carterita pequeña plateada. Juana fue la primera de todos: la que tuvo la idea de salir a cartonear.

-Era el año 2000. Yo limpiaba casas por horas y mi marido era albañil. Primero me quedé sin trabajo yo, y después, él. Y no había ni para comer. Pensé: "Algo hay que hacer, yo me voy a poner a cartonear". Y le dije a Patricia, mi nieta mayor: "¿Vamos?". Y ella me dijo que sí.

Alguien les prestó un carro y así llegaron, abuela y nieta, a Buenos Aires: por hambre, a buscar lo que despreciaba el hambre de los otros.

-Yo lloraba por ver hasta dónde habíamos caído, dónde habíamos llegado. Pero mi nieta me decía: "Usted no llore, abuela, vamos a juntar".

Con el tiempo, Juana dejó de llorar, armó un recorrido por Barrio Norte, uno de los rincones elegantes de Buenos Aires, y desde entonces nunca le faltó nada. Ni ropa, ni comida. Pero en el año 2005 Olga y Hernán, los padres de Daniela, se separaron y se quedaron, además, sin trabajo.

-No teníamos un peso -dice Olga-. A veces había solamente para darles de comer a los chicos por la noche. Es duro que tus hijos te digan si hay pan, y vos tener que decirles que no.

Así, sola, desocupada, con ocho hijos, Olga miró a su alrededor y lo que vio fue ese oficio que su madre ya tenía: tirar de un carro repleto de papeles. Y fue natural que empezara a salir con ella. Y fue natural, después, que Daniela empezara a salir también.

-Yo tenía 13 años. No sabía qué era cartonear. Pero no me dio vergüenza. Lo hacíamos porque necesitábamos. Por eso, cuando dicen la modelo cartonera yo me sonrío. Está bien, es verdad.

En el sofá de cuatro cuerpos del despacho de Jaef, Daniela se acaricia el pelo. Dice que cartonear no es ciencia difícil: que hay que abrir las bolsas, meter la mano con cuidado, separar botellas, papeles y cartones, volver a cerrar, dejarlo todo limpio.

-Lo hice durante un año y medio, todos los días. De siete de la tarde a nueve y media de la noche. Después llegaba, me bañaba, comía, y al otro día iba al colegio.

La vida hubiera seguido así por mucho tiempo -la vida podría haber sido así, incluso hoy- si no se hubiera cruzado en su camino Marina González Wrinkle.

Marina González Wrinkle es argentina, diseñadora de bisutería, y una tarde del año 2006 regresaba a su casa cuando vio a una altísima, a una delgada, a una ojizarca revolviendo en la basura de su edificio. Y se acercó.

-Me preguntó por qué hacía eso, me dijo: "Qué pena, sos tan linda". La empecé a cruzar seguido. Y un día me preguntó si yo no había pensado en ser modelo, si no quería sacarme unas fotos en la terraza del edificio. Le dije a mi mamá si le parecía bien, me dijo que sí, y fuimos.

Marina González Wrinkle tomó las fotos y las llevó a la agencia de modelos de Ricardo Piñeyro, una de las más importantes de Argentina, donde se interesaron por Daniela, donde pidieron conocerla y donde, después, decidieron becarla con un curso para enseñarle a moverse, a caminar, a alzar ese porte de garza. Daniela aceptó eso -ese curso- como aceptaría, después, otras cosas: con naturalidad adolescente, con indiferencia. A fines de ese año se anunciaron las inscripciones para el concurso Elite Model Look 2007 y un fotógrafo de la agencia la inscribió. Daniela, por entonces, ya no cartoneaba: los viajes entre Villa Caraza y la ciudad para asistir al curso de la agencia y a los primeros castings, donde la rechazaban siempre por muy niña -tenía 14 años-, se llevaban todo su tiempo, y eso incluía el tiempo del colegio, donde empezó a atrasarse inevitablemente hasta acumular, hoy, un atraso de tres años.

-Cuando me dijeron que me habían anotado en el concurso yo dije: "Ni loca lo gano". Había unas chicas hermosas. Pensé que no las podía superar.



La final fue el 12 de noviembre de 2007 en el hotel Sheraton. Allí Daniela desfiló, como todas desfilaron, ante el jurado formado por Roberto Viejo, de Elite Chile; Salvador Jaef, de Elite Argentina, y Jean Pierre Begón y John Bilboa, de Elite Internacional. Sentada entre el público, Olga, su madre, miraba tensa. Jean Pierre Begón desgranó algunas palabras sobre Elite y sobre lo importante que todo eso era para todos ellos y para todas ellas, y anunció el nombre de la primera finalista -Luz Carolina Blasón-, y Daniela pensó, bueno, listo, no gané. De modo que cuando el hombre dijo la frase que empezaría a torcer su destino, ella no estaba escuchando, sino que estaba preocupada por mirar al frente, por mantener la espalda erguida, por perder con dignidad. Y fue entonces cuando vio, entre el público, los gestos de su madre (el júbilo, las lágrimas), y la frase se abrió paso hasta ella como un golpe: "Daniela Cott, ganadora del Elite Model Look Argentina".

-Se me saltaron las lágrimas. No lo podía creer.

Recibió flores, abrazos. Pasó una hora, pasaron dos, hubo fotos. Y después, dice, todo fue igual: se quitó el vestido, las sandalias, se calzó sus jeans, su camiseta, tomó el autobús y emprendió el viaje de una hora y media hasta Villa Caraza.

-Cené y me fui a dormir.

Días más tarde llevó a su familia a El Tío Chef, un restaurante con servicio de tenedor libre a pocas cuadras de su casa. Ésa, dice, fue su celebración. Ésa fue toda su celebración.

-Después del concurso fuimos a Madrid invitados por Antena 3.

Jaef, en su sillón reclinable, suspira.

-Y fue tremendo. La productora nos llevó a comer a un lugar de paellas. Daniela empezó: "Ah, qué olor asqueroso, yo no entro". Y yo desesperado: "Pero, Daniela, cómo olor asqueroso. Es exquisito". "Ah, no, qué asco, hay olor a podrido". Entonces, la agarré y le dije: "Daniela, te callás la boca porque te mato si me hacés quedar mal. Asco no, al contrario, a la gente le pueden dar asco cosas tuyas. Así que vas a entrar y vas a comer lo que haya". Entró, miró la carta, empezó a decir: "Yo lo único que como son milanesas con papas fritas". Y la productora decía: "No hay problema, hablamos con el chef". Y yo: "No, ella va a comer lo que haya". Una chica que estuvo en la calle, que se aguantó el frío, la lluvia, uno piensa que está preparada para cualquier cosa, para resistir las incomodidades de la vida. Y sin embargo es la que más se queja. Un día exploté, le dije: "¡Pero vos quién sos, la modelo cartonera o quién, vos tenés que aguantarte diez veces más que otras!". Te saca de quicio.

Además de ganar el concurso, y de ese viaje a Madrid, Daniela hizo algunos desfiles para diseñadores argentinos de alta costura, alguna campaña publicitaria, algunas notas para revistas locales y europeas y, a principios de 2008, viajó a Praga para participar de la final de Elite Model Look Internacional junto a las finalistas de otros países. No ganó, pero este mes viajará a Francia, donde acordó un contrato con Elite París para trabajar allí una temporada. Y en España, asegura Jaef, las conversaciones para hacer una película sobre su vida están avanzadas.

-Mi vida no cambió, aunque me tengo que cuidar más. De no golpearme, esas cosas. Ya no me puedo agarrar a trompadas. A pegar me enseñaron mis hermanos. Ellos pegan con la falange, pero yo pego con los nudillos. Duele más. Y corta. En el colegio tenía la pelea prohibida. Si me peleaba una vez más, me echaban. Y una vez, a una compañera que me molestaba le dije: "Te voy a pegar, así que vamos a salir fuera". Y la esperé y le hinché los dos ojos y le rompí la nariz. Pero ahora me tengo que cuidar. Sé que esto no va a durar toda la vida.

Con esto, que no va a durar toda la vida, se compra ropa, golosinas, y ayudó a pintar la casa: de amarillo el frente, su habitación rosa, verde la de sus hermanos.

Llueve y es temprano. Las oficinas están en silencio. Daniela derrama el cuerpo sobre una silla, sobre la mesa. Cierra los ojos, apoya la cabeza entre los brazos, bosteza. Olga la mira con sigilo.

-Ponete derecha, Daniela.

Daniela se pone de pie, camina, no sabe adónde ir, vuelve a su silla. Roe, sin entusiasmo, un bollo cubierto de azúcar mientras se balancea -atrás, adelante, atrás, adelante- en su silla.

-A mí me preocupa que a veces es muy agresiva con la gente -dice Olga-. Le digo que si desaprovecha esto, va a perder el trabajo y va a terminar siendo una triste ama de casa. Ella tiene un futuro, no como nosotros. Nadie quiere que ella pase por lo que nosotros pasamos.

Daniela mira sin escuchar, se balancea -atrás, adelante, atrás, adelante- hasta que la silla cae, y ella cae con la silla como caen los niños habituados a caer: sin un gesto. Olga mueve la cabeza, como quien suspira.

-Antes me daba bronca, pero ahora ya no. Es continuo, es de todos los días. Yo le digo que es un engendro mutante.

Juana, su abuela, le ordena que se siente bien, que se enderece.

-Enderézate. La elegancia está cuando vas erguida, Daniela.

Después recuerda aquella noche cuando llegaron a Villa Caraza, que no era el paraíso.

-El camión de la mudanza no pudo cruzar el puente, así que tuvimos que bajar los colchones y caminar hasta un lomito de tierra seca que había, todo rodeado de agua. Mi hijo me dijo: "¿Mamá, acá vamos a vivir?". Y yo le dije: "Sí, mi amor, acá". Tardamos siete años en hacernos una casita de ladrillos. Lo pasamos muy mal. Por eso me da alegría saber que a ella, a pesar de que anduvo revolviendo basura, le cayó la varita mágica. Que a uno de nosotros le cayó la varita mágica. Yo luché para salir, para sacar a mis hijos, pero no pude, no pude.

Y, mientras su abuela se espuma los ojos, Daniela muerde un turrón y dice que hace poco fue a la playa.

-Una revista me llevó para hacer una producción de fotos. Pleno invierno. Y la productora me hizo meter en el agua. Yo no quería, tenía frío. Me tuve que meter igual y me enfermé. Pero bueno, por lo menos conocí el mar.

-¿Y cómo era el mar?

Se encoge de hombros cuando dice:

-¿El mar? Es como el río.

viernes, 14 de noviembre de 2008

NOTICIAS: ATRIUM CAFÉ BAR MARBELLA



HOLA CHICOS:

ESTE FIN DE SEMANA TENEMOS ACTUACIONES EN ATRIUM CAFE, EL VIERNES VIENE VIRGINIA ALEXANDRA Y SU BANDA, UN GRUPO BUENISIMO QUE TOCA POP ROCK Y EL SABADO TOCA PUNTA CANA , MONTY Y SU SUS CHICOS NOS OFRECERAN SUS REPERTORIO.
ASI QUE YA SABEIS, YA TENEIS PLAN PARA ESTE FIN, NO PODEIS PERDEROSLO.

OS ADJUNTO EL CARTEL DE CADA GRUPO PARA QUE LO VEAIS MEJOR.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Ojalá, Obama,ojalá


Ojalá, Obama,ojalá,
por Eduardo Galeano.

¿Obama probará, desde el gobierno, que sus amenazas guerreras contra Irán y Pakistán fueron no más que palabras, proclamadas para seducir oídos difíciles durante la campaña electoral?Ojalá. Y ojalá no caiga ni por un momento en la tentación de repetir las hazañas de George W. Bush. Al fin y al cabo, Obama tuvo la dignidad de votar contra la guerra de Irak, mientras el Partido Demócrata y el Partido Republicano ovacionaban el anuncio de esa carnicería.Durante su campaña, la palabra leadership fue la más repetida en los discursos de Obama. Durante su gobierno, ¿continuará creyendo que su país ha sido elegido para salvar el mundo, tóxica idea que comparte con casi todos sus colegas? ¿Seguirá insistiendo en el liderazgo mundial de los Estados Unidos y su mesiánica misión de mando?Ojalá esta crisis actual, que está sacudiendo los cimientos imperiales, sirva al menos para dar un baño de realismo y de humildad a este gobierno que comienza.¿Obama aceptará que el racismo sea normal cuando se ejerce contra los países que su país invade? ¿No es racismo contar uno por uno los muertos invasores en Irak y olímpicamente ignorar los muchísimos muertos en la población invadida? ¿No es racista este mundo donde hay ciudadanos de primera, segunda y tercera categoría, y muertos de primera, segunda y tercera?La victoria de Obama fue universalmente celebrada como una batalla ganada contra el racismo. Ojalá él asuma, desde sus actos de gobierno, esa hermosa responsabilidad.¿El gobierno de Obama confirmará, una vez más, que el Partido Demócrata y el Partido Republicano son dos nombres de un mismo partido?Ojalá la voluntad de cambio, que estas elecciones han consagrado, sea más que una promesa y más que una esperanza. Ojalá el nuevo gobierno tenga el coraje de romper con esa tradición del partido único, disfrazado de dos que a la hora de la verdad hacen más o menos lo mismo aunque simulen que se pelean.¿Obama cumplirá su promesa de cerrar la siniestra cárcel de Guantánamo?Ojalá, y ojalá acabe con el siniestro bloqueo de Cuba.¿Obama seguirá creyendo que está muy bien que un muro evite que los mexicanos atraviesen la frontera, mientras el dinero pasa sin que nadie le pida pasaporte?Durante la campaña electoral, Obama nunca enfrentó con franqueza el tema de la inmigración. Ojalá a partir de ahora, cuando ya no corre el peligro de espantar votos, pueda y quiera acabar con ese muro, mucho más largo y bochornoso que el Muro de Berlín, y con todos los muros que violan el derecho a la libre circulación de las personas.¿Obama, que con tanto entusiasmo apoyó el reciente regalito de setecientos cincuenta mil millones de dólares a los banqueros, gobernará, como es costumbre, para socializar las pérdidas y para privatizar las ganancias?Me temo que sí, pero ojalá que no.¿Obama firmará y cumplirá el compromiso de Kyoto, o seguirá otorgando el privilegio de la impunidad a la nación más envenenadora del planeta? ¿Gobernará para los autos o para la gente? ¿Podrá cambiar el rumbo asesino de un modo de vida de pocos que se rifan el destino de todos?Me temo que no, pero ojalá que sí.¿Obama, primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos, llevará a la práctica el sueño de Martin Luther King o la pesadilla de Condoleezza Rice?Esta Casa Blanca, que ahora es su casa, fue construida por esclavos negros. Ojalá no lo olvide, nunca.Eduardo Galeano, escritor y periodista. Alma crítica de América Latina y figura señera del movimiento antiimperialista internacional. Entre sus escritos más conocidos internacionalmente: la trilogía Memoria del fuego (1986), El fútbol a sol y sombra (1995), Las venas abiertas de América latina (1971), Patas arriba. La historia del mundo al revés (1999).

miércoles, 12 de noviembre de 2008

FILOSOFÍA DE VIDA: ACEPTACIÓN


* ACEPTACIÓN *Mírate en el espejo y di: «Me amo y me acepto exactamente tal como soy» ¿Qué es lo que te viene a la mente? Observa cómo te
sientes. Quizá sea esto el centro de tu problema.


Acepto todas las partes de mí misma.
Lo más importante del proceso de sanarnos o de integrarnos en
un todo es aceptarnos totalmente a nosotros mismos, con
todas nuestras múltiples partes. Aceptémonos cuando
actuamos bien y cuando no lo hacemos tan bien, cuando nos
asustamos y cuando demostramos nuestro amor, cuando nos
comportamos tontamente y cuando nos mostramos brillantes e
ingeniosos, cuando fracasamos y cuando ganamos. Todo esto
son distintas facetas de nosotros mismos. La mayoría de
nuestros problemas provienen de que rechazamos partes de
nosotros mismos: no nos amamos total e incondicionalmente.
Que la mirada que echamos sobre nuestro pasado no sea de
vergüenza. Miremos al pasado viendo en él la riqueza y la
plenitud de la Vida. Sin esta riqueza y esta plenitud no
estaríamos hoy aquí. Cuando nos aceptamos totalmente nos
convertimos en seres íntegros y sanos.
Si no te amas total, entera y plenamente, es porque en algún
momento aprendiste a no amarte. Pero puedes desaprenderlo.
Empieza a ser amable contigo ahora mismo.
Acepto todo lo que he creado para mí misma.

Me amo y me acepto exactamente tal como soy. Me apoyo,
confío en mí y me acepto allí donde esté. Puedo existir dentro
del amor de mi propio corazón. Me pongo la mano sobre el
corazón y siento el amor que hay en él. Sé que en él hay mucho
lugar para aceptarme tal como soy aquí y ahora. Acepto mi
cuerpo, mi peso, mi altura, mi aspecto, mi sexualidad y mis
experiencias. Acepto todo lo que he creado para mí misma. Mi
pasado y mi presente. Estoy dispuesta a dejar que mi futuro
suceda. Soy una Expresión Divina y Magnífica de la Vida, y me
merezco lo mejor de lo mejor. Y lo acepto para mí, ahora.
Acepto los milagros. Acepto sanar. Acepto que estoy a salvo. Y
sobre todo, me acepto a mí misma. Soy un ser único y valioso,
y me aprecio comotal. Y así es.

Si esperamos a ser perfectos para amarnos a nosotros mismos,
perderemos la vida entera. Ya somos perfectos, aquí y ahora.
Soy perfecta tal como soy.
No soy demasiado ni demasiado poco. No tengo que demostrar
quién soy a nadie ni a nada. He llegado a saber que soy la
perfecta expresión de la Unidad de la Vida. En la Infinitud de la
Vida he tenido muchas identidades, cada una de ellas una
expresión perfecta para aquella vida en particular. Estoy
contenta de ser quien soy y lo que soy esta vez. No deseo ser
como nadie más, porque no es esa la expresión que he elegido
para esta vida. La próxima vez seré diferente. Soy perfecta tal
como soy aquí y ahora. Soy suficiente. Soy una con la totalidad
de la Vida. No tengo que luchar para ser mejor. Todo lo que
necesito es amarme hoy más que ayer y tratarme a mí misma
como a un ser profundamente amado. Al ser querida por mí
misma, floreceré con un júbilo y una belleza que apenas si
puedo empezar a vislumbrar. El amor es el alimento que
necesitamos los seres humanos para realizar nuestra grandeza.

Al aprender a amarme más a mí misma, aprendo a amar más a
todo el mundo. Juntos alimentamos amorosamente un mundo cada vez más hermoso.
Todos sanamos, y el planeta sana también. Con júbilo
reconozco mi perfección y la perfección de la Vida. Y así es.


AUTOCURACION - LOUISE L. HAY PARTE 2-8

A MIS HERMANAS Y AMIGAS...


A VECES SE OLVIDA, ES VERDAD....

Una mujer estaba sentada en un sofá, tomando té helado con su Madre.

Mientras hablaban de la vida, el matrimonio, de las responsabilidades y
de las obligaciones de la edad adulta, la madre hizo sonar los cubos
de hielo en su vaso fuertemente y luego miro fijamente a su hija.

'Nunca te olvides de tus hermanas' le advirtió, dando vueltas a las
hojas de té en el fondo de su vaso.

'Ellas se volverán cada vez más importantes con el paso del tiempo. No
importa cuánto ames a tu esposo, no importa cuánto ames a los hijos
que tengas, vas a necesitarlas. Recuerda salir con ellas siempre,
hacer cosas con ellas siempre.
Recuerda que cuando hablo de tus Hermanas me refiero a TODAS las
mujeres ... tus amigas, tus hijas, y todas las otras mujeres que estén
ligadas a ti. Las vas a necesitar. Las mujeres siempre las
necesitamos.'

Ella escuchó a su madre. Mantuvo contacto con sus Hermanas y cada vez
tuvo más amigas con el paso de los años. Conforme éstos fueron pasando, uno
tras otro, ella fue entendiendo, gradualmente, a lo que su Madre se
refería. Conforme el tiempo y la naturaleza presentan sus cambios y
sus misterios en la vida de una mujer, tus verdaderas Hermanas siempre
permanecen.

Después de más de 40 años de vivir en este mundo, esto es lo que he aprendido:
- El Tiempo pasa.

- La Vida ocurre.

- Las distancias separan.

- Los hijos crecen...
- Los trabajos van y vienen.

- La pasión disminuye.

- Los hombres no siempre hacen lo que se supone que deberían hacer.
- El corazón se rompe.
- Los padres mueren.
- Los colegas olvidan los favores recibidos.
- Las carreras o profesiones llegan a su fin. PERO.........
- Tus Hermanas siempre están ahí, no importa cuánto tiempo y cuántas millas hayan entre ustedes.


- Una amiga nunca está demasiado lejos para llegar a ella cuando la necesitas.

Cuando tienes que caminar por un valle solitario y tengas que hacerlo
por ti misma, las mujeres de tu vida, estarán alrededor del valle,
alentándote, orando por ti, empujándote, interviniendo por ti, y
esperándote con los brazos abiertos al final del camino.

Algunas veces, incluso romperán las reglas y caminarán a tu lado ... O
vendrán y te llevaran cargada.
Amigas, hijas, abuelas, madres, hermanas, nueras, cuñadas nietas,
tías, primas, sobrinas: son una bendición en la vida!
Cada día, seguimos necesitándolas.

martes, 11 de noviembre de 2008

Ansiedad



La ansiedad, el miedo, el estrés y la depresión son trastornos que cada día afectan a millones de personas en todo el mundo.

¿Qué es la ansiedad desde mi perspectiva? Una valiosa herramienta que tiene el cerebro humano para ponernos a salvo en situaciones límite, pero que se convierte en una pesadilla cuando el cerebro sigue dando las mismas respuestas sin motivo. Tratar los miedos, sobre todo los de los niños, me chifla, porque es algo tan sencillo y tan gratificante... También trato casos de depresión, obsesiones e inseguridad. Me encantan los retos y resolver problemas que parecían crónicos.

Como te decía, considero la ansiedad como una extraordinaria herramienta que tiene el ser humano (y, por cierto, también los animales), que se activa en el momento en que nuestro cerebro considera que existe un peligro real para mantener la vida. Los síntomas de la ansiedad hacen que haya una respuesta automática de todo nuestro sistema nervioso con la finalidad de ponernos a salvo. Así como el animal huye del peligro o se enfrenta a él en cuanto lo detecta, los seres humanos respondemos de la misma manera, seguimos teniendo respuestas bastante primarias... Nuestro sistema límbico creo que tiene algo que ver con esto... sudoración, taquicardia, palpitaciones, un nudo en el estómago, falta de aire, la cabeza que se embota... buff, hay mas de cuarenta síntomas relacionados con la ansiedad.

Pero, ¿qué ocurre cuando nuestro cerebro codifica algo neutro como un peligro real? Lo que ocurre es que el cerebro envía los mismos síntomas de ansiedad, esto es, de huída o de evitación, como si el peligro fuera evidente. También puede ocurrir que ante una situación de peligro real, nuestro cerebro envíe ansiedad, pero siga enviándola también una vez acabado el peligro. Esto ocurre muchas veces en el denominado Trastorno por estrés postraumático.

Nuestro cerebro tiene una característica muy importante. Cuando algo para él tiene una especial importancia, es decir, cuando se produce una respuesta emocional, sea buena o mala, el cerebro tiende a repetir esa misma respuesta ante el mismo estímulo. Algo parecido conocemos como "anclaje". Un anclaje es una respuesta automática asociada a un estímulo neutro, que se dispara ante la sola presencia del estímulo (si Paulov levantara la cabeza se asombraría de lo mucho que sabemos). Por ejemplo, las canciones o los olores son anclajes muy poderosos: olemos un perfume u oímos una canción y despiertan en nosotros recuerdos y emociones olvidadas desde hace muchos años, aquella primera novia, nuestro primer día de colegio, las famosas magdalenas de Proust... Ummm, que recuerdos...

La ansiedad funciona a través de anclajes negativos. Nos quedamos "enganchados" en respuestas automáticas asociadas al estímulo supuesta o realmente ansiógeno. Pero es que el cerebro tiene otra característica todavía más importante, para bien y para mal. Si no nos quitamos algo de la cabeza, el cerebro comienza a generalizar el estímulo a estímulos parecidos, en el significado, en la forma, en el simbolismo, en lo que sea. Cada vez hay más estímulos que provocan la misma reacción de ansiedad. Es la sensación que tiene la persona atrapada por un proceso de ansiedad, que cada vez hay más cosas, situaciones, contextos, que provocan respuestas de ansiedad. A veces la ansiedad se va a cumulando hasta que estalla en lo que llamamos crisis de ansiedad o de angustia.

Así como la ansiedad tiene relación con miedos de futuro (¿"y si me pasa tal cosa?"), la depresión está relacionada con culpas del pasado.

Gabinete de Psicología.

La tendencia que tenemos a buscar lo que nos falta y no ver lo que tenemos


Muchas veces resulta complicado tratar de definir una palabra. Uno de esos casos podría ser el de la palabra “felicidad”. Si miramos en diferentes medios, ya sea internet o algún diccionario o enciclopedia, las definiciones que nos aparecerán serán muy variadas. Y si pedimos a diferentes personas que nos digan qué es para ellos la felicidad, dado que cada persona es única, nos darán tantas y tan diferentes definiciones como personas.

Por lo tanto no voy a proponer ninguna definición, ya que todo el mundo sabemos de qué estamos hablando. Lo que sí que es cierto es que todo el mundo desea ser feliz. Y por supuesto, parece ser un deseo exclusivamente humano.

Lógicamente la felicidad es un sentimiento, y como tal podemos hacer más de lo que pensamos por obtenerla, aunque hay gente que piensa que no puede controlar ni lo que siente ni lo que le ocurre y, por consiguiente, no son dueños de su propia felicidad. Por lo tanto, partiremos de la premisa de que en gran medida somos nosotros mismos quienes determinamos nuestra felicidad, aunque por supuesto tenemos que tener en cuenta otros muchos factores que no dominamos. Es cierto que en la vida diaria la mayoría de las personas aparentamos no tener problema alguno. Y así a la pregunta de ¿Qué tal estás? O ¿Cómo van las cosas? todos respondemos “bien” o “muy bien, gracias”. Simplemente se trata de una respuesta automática, que no ahonda más en el asunto. Tenemos una tendencia que parece nos empuja a sabotear nuestra propia felicidad, para eso nos fijamos en la más mínima imperfección, en vez de fijarnos en el escenario en general. Tenemos cierta tendencia a centrarnos en lo que falta o no nos agrada, en vez de fijarnos en todo lo demás. A menudo afirmamos que lo que creemos que nos falta, resulta ser el rasgo más importante. Así que ante esta situación disponemos de tres opciones: obtenerlo (siempre y cuando nos sea posible), olvidarlo (si no es fundamental del todo) o sustituirlo (por algún otro que sea alcanzable y que nos satisfaga igualmente). No cabe otra posibilidad, ya que de lo contrario seguiremos centrados en ello. Es importante tratar de localizar o identificar qué es lo que nos falta, o lo que nos impide disfrutar de la felicidad, y una vez lo hayamos identificado, tomar una decisión al respecto que nos compense.

Por eso es muy importante aprender a centrarnos y valorar aquello que tenemos, en nuestro camino hacia la felicidad. Y tratar de mejorar aquello que nos impida lograr ese objetivo. Por poner un simple ejemplo con cada una de ellas, les hablaré de tres casos concretos. En el de obtenerla, les voy a contar el caso de mi amigo Jorge, que a los 14 años abandonó los estudios sin haber obtenido el graduado escolar. Se puso a trabajar en la empresa familiar como vendedor. Sin embargo conforme fue creciendo, el hecho de no tener el graduado digamos que le perseguía, sentía que algo le faltaba. Así que con 35 años decidió apuntarse a clases nocturnas para obtener el título. Tras 2 años combinando trabajo y estudios obtuvo el ansiado graduado escolar. Fue muy afortunado, ya que pudo determinar qué era lo que le faltaba y con mucho esfuerzo lo consiguió.

En el que se refiere a sustituirla, todos a lo largo de nuestra vida hemos sustituido alguna cosa, bien consciente o inconscientemente. En este caso me viene a la cabeza el caso de un conocido mío, que tras practicar fútbol durante más de 15 años con verdadera pasión, sufrió dos importantes lesiones de menisco que le impedían seguir jugando. De tal modo que lo que hizo fue sacarse la licencia de entrenador, que aunque la satisfacción no era igual, pero le ayudaba a no centrarse en su lesión y seguir disfrutando de ese mundo.

Y ya por último la idea de olvidarla, la relacionaría con la época en la que me divorcié. En aquel entonces, mi hija tenía 8 años, y decidimos que la custodia fuera compartida, ya que considerábamos que era la mejor opción para ella, nuestra hija. En su momento cuando llegaba la hora en la que debía ir con su padre, no me sentía muy bien, me quedaba un vació muy importante. Es por eso que me vi obligada a olvidarlo, tratando de disfrutar al máximo los ratos que pasábamos juntas. Si no toma una de estas tres opciones, permitirá que esa situación le haga infeliz.
Por Blanca Valencia

Sueños de vida



En una hermosa mañana de verano, en el cielo nublado, blanco y brillante, estaban un grupo de transparentes gotas de agua esperando el momento de hacer su tan esperado viaje a la tierra y hablando cada una, sus sueños y proyectos para el futuro.

La primera de ellas, CLARA, decía,-“Yo quiero caer en una alta montaña y formar un caudaloso rió que de vida y color, calmar la sed de los animales que se acerquen a beber a la orilla y regar los sembradíos que con esfuerzo y satisfacción los hombres realizaron.”

Otra, de nombre FRESCA decia, -“Siempre he soñado que cuando llegue a la tierra, haré que los mares sean mas grandes y puedan aumentar los seres que en él viven para que haya mas alimento para todos los habitantes de la tierra.”

CRISTALINA quería ser parte de una enorme cascada, salpicar de luz y dulce humedad el bosque, hacer que los árboles fueran grandes con muchos frutos para que los animales que ahí viven tuvieran comida y gozaran de los colores que la luz, al atravesar la cascada produce y que todo fuera alegría.

Pero había entre ellas una gota de nombre LIMPIA, que soñaba...bueno que ella nos lo diga con sus propias palabras: -“Yo solo quiero ser la humilde gota que viaja desde un río, lago o un manantial, muchos kilómetros para que un niño calme su sed y proporcionarle salud y bienestar, para que pueda jugar, reír y disfrutar la vida.

....Y en eso estaban cuando la fuerza imponente de un rayo anuncio el momento maravilloso de la llegada de la lluvia realizadora de tantos sueños, del campesino, de la naturaleza, del bosque, de los niños ....y claro de nuestras amigas LAS GOTAS DE AGUA.

CRISIS FINANCIERA: UNA LECCION DE ECONOMIA




Adam Smith y Karl Marx dialogan sobre el desplome del actual capitalismo financiero

por Antoni Domènech

Karl.- ¿Viste, viejo, que este chico, Joseph Stiglitz, anda diciendo por ahí que el colapso de Wall Street equivale al desplome del muro de Berlín y del socialismo real?

Adam.- No es para estar contentos, ni tú ni yo. Y tú, menos aún que yo, Carlitos.

Karl.- Hombre, a cuenta del suicidio del capitalismo financiero, mi nombre vuelve a estar en boga, mis libros, según informa The Guardian, se agotan. Hasta los más conservadores, como el ministro de finanzas alemán, reconocen que en mi teoría económica hay algo que aún merece la pena tener en cuenta…

Adam.- … no me vengas ahora con mezquinas vanidades académicas post mortem, Carlitos, que en vida jamás te abandonaste a ellas. Yo hablo en un sentido más fundamental, más político. Ninguno de los dos puede estar contento, y, te repito, tú menos todavía que yo.

Karl.- ¿Y eso?

Adam.- El “socialismo real” que se construyó en tu nombre no tenía nada que ver contigo. Pero al menos, tú sí que te llamaste “socialista”. Yo, en cambio, ¡ni siquiera me llamé nunca a mí mismo “liberal”! Eso del “liberalismo” es una cosa del siglo XIX (la palabra, como sabes, la inventaron los españoles en 1812), y van y me lo endosan a mí, un tipo que murió oportunamente en 1793. ¡Es ridículo! ¿Cómo va a afectarme eso?

Karl.- Ya veo por dónde vas. Quieres decir que ni el desplome del muro de Berlín ni el colapso del capitalismo financiero en 2008 tienen mucho que ver ni contigo ni conmigo, pero que, aun así, nos cargan el muerto.

Adam.- Exactamente. Pero en tu caso es peor, Carlitos: porque tú sí te dijiste socialista, y el socialismo real, quieras que no, contaminó al ideario socialista. A mí me importa un higo que fracase el “liberalismo”, cualquier liberalismo. No tendré que explicarte a ti, precisamente, uno de mis discípulos más inteligentes, que ni mi teoría económica ni mi filosofía moral tenían nada que ver con el tipo de ciencia económica, positiva y normativa, que empezó a imponerse en tus últimos años de vida, eso que tú aún alcanzaste a llamar “economía vulgar” y que tanto gustó a los liberales de impronta decimonónica.

Karl.- Desde luego; tú y yo fuimos aún clásicos. Luego vino esa caterva vulgar de neoclásicos, incapaces de distinguir nada.

Adam.- Por ejemplo, entre actividades productivas e improductivas, entre actividades que generan valor y riqueza tangible y actividades económicas que se limitan a recoger rentas no ganadas (rentas derivadas de la propiedad de bienes raíces, rentas derivadas de los patrimonios financieros, rentas resultantes de operar en mercados no-libres, monopólicos u oligopólicos). Nunca ha dejado de impresionarme la agudeza con que elaboraste críticamente algunas de estas distinciones mías, por ejemplo, en las Teorías de la plusvalía.

Karl.- Es evidente. Tú hablaste repetidas veces de la necesidad imperiosa de intervenir públicamente en favor de la actividad económica productiva. Eso es lo que para ti significaba “mercado libre”; nada que ver con el imperativo de parálisis pública de los liberales y de los economistas vulgares, incapaces de distinguir entre actividad económica generadora de riqueza y actividad parasitaria buscadora de rentas.

Adam.- En mi mercado libre los beneficios de las empresas de verdad competitivas y productivas y los salarios de los trabajadores de esas empresas ni siquiera tendrían que tributar. En cambio, para mantener un mercado libre en mi sentido, los gobiernos tendrían que matar a impuestos a las ganancias inmobiliarias, a las ganancias financieras y a todas las rentas monopólicas…

Karl.- … es decir, a todo lo que, después de darme a mí por perro muerto, y en tu nombre, Adam, ¡en tu nombre!, se ha hecho que dejara prácticamente de pagar impuestos en los últimos 25 años. ¡Hay que joderse!

Adam.- ¡Hay que joderse, Carlitos! Porque lo que yo dije es que una economía verdaderamente libre, al tiempo que estimulaba la producción de riqueza tangible, podía generar, gracias entre otras cosas a un tratamiento fiscalmente agresivo del parasitismo rentista y de su pseudoriqueza intangible, amplios caudales públicos que podrían ser destinados a servicios sociales, a la promoción del arte y de la ciencia básica –que es, como el arte, incompatible con el lucro privado—, a establecer una renta básica universal e incondicional de ciudadanía, como quería mi coetáneo Tom Paine, etc. Ya ves, Carlitos, yo, que no pasé de ser un modesto republicano whig de mi tiempo, ahora, si no me falsificaran cuatro profesorcillos más perezosos aún que ignorantes, y si se me leyera con conocimiento histórico de causa, hasta podría pasar por un peligrosísimo socialista de los tuyos. Y te diré, si ha de quedar entre nosotros, que, visto lo visto, la vuestra me resulta una compañía bastante grata…

Karl.- En realidad, toda tu ciencia, como la de tantos republicanos atlánticos de tu generación, estaba puesta al servicio del principio enunciado por el gran florentino malfamado, a saber: que no puede florecer la libertad republicana en ningún pueblo que consienta la aparición de magnates y gentilhuomini, capaces de desafiar a la república. Y si lo ves así, la falsificación en tu caso es aún peor que en el mío: el “socialismo real” abusó aberrantemente de la palabra “socialismo”, dando pie a la refocilación general de todos mis enemigos; ¡pero es que tú ni siquiera llegaste a enterarte de qué era eso del “liberalismo”!

Adam.- Quien no se consuela es porque no quiere, Carlitos. Lo cierto es que lo que ha pasado en los 30 últimos años en el mundo va en contra de todo lo que tú y yo, como economistas y como filósofos morales, queríamos. Mira a estos pobres españoles, inventores del término “liberalismo”. A ti y a mí nos importaba, sobre todo, la distribución funcional del producto social (eso que ahora tratan de medir con el PIB): pues bien, la proporción de la masa salarial en relación al PIB no ha dejado de bajar en España, y ha seguido bajando incluso después de que volviera a asumir el gobierno en 2004 un partido sedicentemente marxista hasta hace muy poco…

Karl.- Sí, sí, un horror. Pero el caso es que cuando estos chicos, supuestamente, me dejaron a mí por ti, y pasaron a llamarse “social-liberales” a comienzos de los 80, lo que hicieron fue una cosa que te habría puesto a ti también los pelos de punta. Fíjate que no sólo retrocedió la proporción de la masa salarial en relación con el PIB, sino que, en la España del pelotazo y el enrichisez-vous de Felipe González, lo mismo que en la Argentina de “la pizza y el champán” de Menem y en casi todo el mundo, los beneficios empresariales propiamente dichos empezaron a retroceder también en relación con la parte que en el PIB desempeñaban las rentas inmobiliarias, las rentas financieras y las rentas monopólicas…

Adam.- ¡Cómo nos han jodido, Carlitos!

Karl.- No desesperes, Adam. La historia es caprichosa, y ¿quién sabe?, a lo mejor, ahora, hasta empiezan a tomarnos en serio. Fíjate que le acaban de dar el Premio Nobel a un chico bastante espabilado que desde hace años estudia la competición monopólica y rescata a Chamberlain y a Keynes, esos muchachos que al menos se esforzaron por entendernos, a ti y a mí, en los años 30 del siglo XX y que querían proceder a la “eutanasia del rentista”…

Adam.- Yo fui un republicano whig bastante escéptico, Carlitos. No viví el movimiento obrero del XIX y del XX y la epopeya de su lucha por la democracia. No puedo entregarme tan fácilmente al Principio Esperanza de aquel famoso discípulo tuyo, ahora, por cierto, casi olvidado.

Antoni Domènech es catedrático de Filosofía Moral en la Facultad de Ciencias Económicas de la UB y editor de la revista política internacional.

Eduardo Galeano: Baile de máscaras


Como conejos se reproducen los nuevos tecnócratas del medio ambiente. Es la tasa de natalidad más alta del mundo: los expertos generan expertos y más expertos, que se ocupan de envolver a la ecología en el papel celofán de la ambigedad. Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al sacrificio de todos en las declaraciones de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales que nadie cumple. Estas cataratas de palabras, inundación que amenaza convertirse en una catástrofe ecológica comparable al agujero del ozono, no se desencadenan gratuitamente. El lenguaje oficial ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad de consumo, a quienes la imponen por modelo en nombre del desarrollo y a las grandes empresas que le sacan el jugo. La salud del mundo está hecha un asco y estas voces claman, en nombre de la alarma universal: ``Somos todos responsables''. La generalización absuelve: si somos todos responsables, nadie es.
Los Nadies - Eduardo Galeano


Un crimen llamado suicidio. Pero las estadísticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrerío revelan que el 20 por ciento de la humanidad comete el 80 por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio, y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradación de la tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los recursos naturales no renovables.

Hace un par de años, la señora Harlem Bruntland, jefe de gobierno de Noruega, pudo comprobar que ``si los 7 mil millones de pobladores del planeta consumieran lo mismo que los países desarrollados de Occidente, harían falta diez planetas como el nuestro para satisfacer todas sus necesidades''. Una experiencia más bien imposible. Pero los gobernantes de los países del sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, mágico pasaporte que nos hará a todos ricos y felices, no sólo deberían ser procesados por estafa. No sólo nos están tomando el pelo, no: además, esos gobernantes están cometiendo el delito de apología del crimen. Porque este sistema de vida que se nos ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo.

La divinización del mercado internacional, que nos vende su mitología mientras nos compra cada vez menos y nos paga cada vez peor, permite atiborrar de mágicas chucherías a las grandes ciudades del sur del mundo, drogadas por la religión del consumo, mientras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques. Hasta los llamados dragones asiáticos, que tanto sonríen para la propaganda, están sangrando por estas heridas: en Corea del Sur, sólo se puede beber un tercio del agua de los ríos; en Taiwan, un tercio del arroz no se puede comer. Extirpación de los tumores del comunismo, implantación del consumismo en escala mundial: la operación ha sido un éxito, pero el paciente se está muriendo.

La ecología neutral, que más bien se parece a la jardinería, se hace cómplice de la injusticia de un mundo donde la comida sana, el agua limpia, el aire puro y el silencio no son ya derechos de todos, sino privilegios de los pocos que pueden pagarlos. ¿Es posible actuar contra la aniquilación de la naturaleza, y al mismo tiempo creer que es natural la impunidad del dinero?El bueno de Al CaponeHace tres años, en Río de Janeiro, una conferencia internacional, la Eco-92, se ocupó de la agonía del planeta. Las empresas gigantes de la industria química, la industria petrolera y la industria automovilística, que son responsables directas de esa agonía, pagaron buena parte de los gastos de la conferencia. Se podrá decir cualquier cosa de Al Capone, pero él era un caballero: el bueno de Al siempre enviaba flores a los velorios de sus víctimas. Y así, aquella llamada Cumbre de la Tierra, agradeció la gentileza: en sus resoluciones, no sólo no condenó a las empresas trasnacionales que producen contaminación y viven de ella, sino que ni siquiera pronunció una sola palabra contra la ilimitada libertad de comercio que hace posible la venta de veneno en escala mundial. Las compañías trasnacionales fueron incluidas por la Eco-92 dentro de la categoría de ``los grupos cuyo papel en los procesos decisorios internacionales debe reforzarse'', de modo que los gigantes de la industria contaminante fueron equiparados a los niños, las mujeres y los grupos indígenas.

La industria química es una de las que se viste de verde, en el gran baile de máscaras del fin del milenio. La angustia ecológica perturba el sueño de los mayores laboratorios del mundo, que para ayudar a la naturaleza están inventando nuevos cultivos biotecnológicos. Pero estos desvelos científicos de los grandes laboratorios no se proponen encontrar plantas más resistentes, que puedan enfrentar las plagas sin ayuda química, sino que buscan nuevas plantas capaces de resistir los plaguicidas y los herbicidas que esos mismos laboratorios producen.

Muchos de esos plaguicidas y herbicidas han sido prohibidos en sus países de origen, como Alemania o Estados Unidos, pero los gigantes alemanes y norteamericanos de la industria química bautizan esos productos con otros nombres y los exportan a los países del sur del mundo, donde los mecanismos de protección de la salud pública han sido desmantelados o son vulnerables al soborno. Pero tampoco los países del norte del mundo están a salvo de las tendencias homicidas y mundicidas de sus propios grandes laboratorios. En su edición del 21 de marzo de 1994, la revista Newsweek informó que en el último medio siglo el esperma masculino se ha reducido a la mitad en los Estados Unidos, al mismo tiempo que se han multiplicado espectacularmente al cáncer de mama y el cáncer de testículo. Según las fuentes científicas consultadas por la revista, la intoxicación química de la tierra y el agua es la principal responsable de estas calamidades.

lunes, 10 de noviembre de 2008

El Futuro Inmediato de USA; y por efecto domino: EL DEL RESTO DEL MUNDO...


Los siguientes videos de corta duración hablan de diversos aspectos del escenario que se espera para los próximos meses en USA, todo lo cual está siendo ocultado y silenciado en los Medios de Comunicación. Si no ves los subtítulos en alguno de los videos, pulsa el botón negro que se encuentra debajo.

Ley Marcial: El Futuro Inmediato de USA
Duración: 11 mins aprox.



Colapso Económico: ¿Para quién? (1/3)


2/3

3/3


PLAN DE CONTROL MUNDIAL
Este es un plan de dominación total que tiene muchos años en progreso. Hoy los genocidas creen tener todas las condiciones dadas para alcanzar su objetivo.
En esta página están algunas de las piezas del siniestro puzzle que no quieren que conozcas.