lunes, 23 de febrero de 2009

OSHO: A LAS PUERTAS DEL INFIERNO; FRAGMENTOS DE LUZ


Recuerda que en cada momento tú tienes la elección de estar en el cielo o en el infierno. Si no eres consciente estás en el infierno. Depende de ti.
Hakuin, el Maestro Zen, es una de las raras flores. Un guerrero fue a él, un samurai, un gran soldado, y le preguntó: `¿Existe el infierno? ¿Existe el cielo? Si el infierno y el cielo existen, ¿dónde están las puertas? ¿Por dónde entro?

Era un guerrero simple. Los guerreros siempre son simples, sin astucia en sus mentes, ni aritmética.
Sólo conocen dos cosas: la vida y la muerte. No había venido a aprender ninguna doctrina; quería saber dónde estaban las puertas, así podría evitar el infierno y entrar en el cielo. Y Hakuin le respondió en una manera que sólo podía comprender un guerrero.

Hakuin le dijo: `¿Quién eres?` El guerrero respondió: `Soy un samurai`.

Produce mucho orgullo ser un samurai en el Japón. Significa ser un guerrero perfecto, un hombre que no vacilará un sólo instante en dar su vida. Dijo: `Soy un samurai, soy un líder de samurais. Aún el emperador me debe respeto`.




Hakuin rió y le dijo: `¿Tú, un samurai? ¡Pareces un mendigo!`Su orgullo estaba herido. El samurai olvidó para qué había venido. Desenvainó su espada y estuvo a punto de matar a Hakuin.

Entonces Hakuin rió y le dijo: `Esta es la puerta del infierno. Con esta espada, esta ira, este ego, acá se abre la puerta`.

Esto es lo que un guerrero puede entender. El samurai entendió inmediatamente. Volvió a poner la espada en su vaina… y Hakuin dijo: `Acá se abren las puertas del cielo`.
El infierno y el cielo están dentro de ti. Ambas puertas están dentro de ti. Cuando te conduces inconscientemente, allí está la puerta del infierno; cuando estás alerta y consciente, allí está la puerta del cielo. La mente es el cielo, la mente es el infierno, y la mente tiene la capacidad de convertirse en ambos.

Pero la gente continúa creyendo que todo se halla en algún lugar afuera… El cielo y el infierno no están al final de la vida, están aquí y ahora. A cada momento se abre la puerta… en un solo instante puedes ir del infierno al cielo, del cielo al infierno.