miércoles, 22 de octubre de 2008

¡VÍVELA! ... LA VIDA ES ALGO MUY ESPECIAL...

Para vivir plenamente, ten la muerte en mente

(Relatos extraídos de un documento veridico)
Confía en mí: lo que sigue está enfocado en la vida. Es sólo que antes quiero darte un poco de contexto sobre las cosas que han disparado la reflexión que estoy a punto de compartir contigo.
Hace unas semanas varios eventos relacionados a la muerte se suscitaron de manera consecutiva. La hija de una amiga de mi esposa, una joven de veintitantos años, madre de una hija de tres meses de edad, murió súbita e inesperadamente por un paro respiratorio. Un vecino, dos casas más arriba que la mía, también se fue luego de una prolífica vida de más de ocho décadas. La mamá de otra amiga también salió de esta vida.

Además en esos días, leyendo el estupendo libro El Monje que Vendió su Ferrari de Robin Sharma, me encontré con las páginas en las que se habla del tema de la muerte como clave para vivir a plenitud.
¿Cuánto dejamos de vivir por dar por sentado la vida?
¿Cuánto desaprovechamos el regalo de nuestra existencia por vivir como si siempre fuera a ser así?
En la vida hay muy pocas cosas seguras, pero la muerte es algo fáctico. Puedes estar seguro de dos cosas: una, es que en algún momento entraste a esta vida; dos, en algún momento vas a salir. ¿Cuándo? No se sabe.
¿Hasta cuándo vas a estar aquí? ¿Hasta cuándo van a estar aquí las personas que te importan?
No se sabe. Pero no importa la edad—la muerte súbita de la joven madre agarró de sorpresa a todos—puede ser en cualquier momento.
La muerte es un tabú. Le huimos. Evitamos el tema. Evadimos planificar para ella.
Pero está ahí. Desde el momento en que naciste la muerte como destino te acompaña.
Y es que ese momento—para mí uno que marca una transición a otro plano de consciencia—es parte de lo que le puede dar sentido a la urgencia del vivir a plenitud.
No te hablo de tenerle miedo. Al contrario. Es aceptar que algún día, quizá mañana, ya no estarás aquí. Entonces, mientras estás aquí ¿qué vas a hacer? ¿cómo vas a vivir la vida?
Mis tíos estuvieron la semana pasada en Nueva York. Tenían años que no viajaban a esta, una de sus ciudades favoritas. Apenas estuvieron una semana. ¿Cómo crees que aprovecharon el viaje? No fue precisamente una semana en la que se quedaron echados en la cama durmiendo hasta tarde y desaprovechando las horas.
Cada instante, cada minuto, fue aprovechado. Fueron a tantos museos y exposiciones de arte tuvieron la oportunidad de asistir. Disfrutaron de la ópera, de un concierto de música clásica. Degustaron comidas exquisitas en restaurantes especiales. En fin, le exprimieron hasta la última gota de jugo al tiempo del viaje.
Sintieron que el tiempo voló y que el viaje les quedó corto. Pero regresaron enormemente satisfechos, agradecidos y fascinados por esos siete días mágicos que pasaron en la ciudad de la gran manzana.
Esta vida que hoy vives es como un viaje. Sólo que no sabemos cuántos días tenemos realmente. Y es que no importa. No importa si es hasta mañana o hasta dentro de varias décadas. Mientras estés aquí la idea es aprovechar el viaje al máximo.
Negar la muerte, tenerle miedo y pretender vivir como si eso no fuera a pasarte es también negarte la vida misma.
Gracias a la muerte tenemos que encontrarle sentido a nuestra vida, antes de que se nos acabe.
Gracias a la muerte la vida pasa a ser un privilegio.
Gracias a la muerte podemos vivir con la determinación para vivir plenamente.
Porque sabemos que el viaje es limitado, es que nos activamos para aprovecharlo al máximo.
Porque sabemos que lo que hoy es mañana puede no ser, hoy nos conectamos con la gratitud y el privilegio de vivirlo.
Sí, tienes toda una vida para hacer lo que tienes pendiente. Pero no sabes cuándo durará. No tienes toda la eternidad. No en esta vida, al menos.
¿Qué harías, qué aprovecharías, qué agradecerías, que disfrutarías, si supieras que sólo tienes seis meses de vida?
¿Qué estarías dispuesto a soltar, a eliminar, a regalar, a liberar de tu vida, si supieras que tan sólo te quedan unas semanas de vida?
La muerte, en este sentido, es una herramienta de vida. Saber que viene te hace apreciar más lo que hoy vives y poner en perspectiva aquello que sin necesidad te puede estar estresando.
Así que no te olvides de ella. Eso sí, tenla presente sólo lo suficiente como para impulsarte… ¡a vivir plenamente!
Lo que hace la diferencia, está en tí. El poder de las historias para amarrar o liberar tu potencial.

¡VÍVELA!