viernes, 7 de noviembre de 2008

Cerrar Ciclos


Para cerrar un ciclo, y abrir otro completamente nuevo y diferente, ya sea terminar con una situación, irnos de una relación o movernos a otro lugar, no podemos dejar ningún hilo suelto: tenemos que salvar nuestra responsabilidad, cumpliendo con todos y cada uno de los compromisos que tengamos pendientes. Inclusive estar dispuestos a perdonar, si fuese necesario, a cambiar algunos de los hábitos y de las actitudes negativas que nos acompañaron durante esta etapa de la vida, por otros, positivos, que renueven y suavicen nuestra forma de vivir y que realmente nos impulsen a abrir un nuevo ciclo.

No podemos abandonarlo todo y pretender que las cosas se mantendrán o se arreglarán por sí solas, o que no tendremos que volver a enfrentarlas en algún momento porque ya nos fuimos o, simplemente, así lo decidimos… Los ciclos hay que cerrarlos con conciencia, voluntad y madurez para que podamos dejarlos en el pasado y los efectos que otros produzcan no nos alcancen y sigan afectándonos.

Para cerrar un ciclo tenemos que estar dispuestos a soltar, a renunciar y a cambiar para comenzar de nuevo, porque si no lo estamos, la relación, el apego y el amarre pendiente que mantenemos con ese pasado nos alcanzará en algún momento para que tengamos que afrontarlo, resolverlo y darlo por terminado.

De todas las situaciones que vivimos siempre tenemos algo que aprender, especialmente si fueron difíciles o repetitivas en nuestra vida; lo más importante es que tengamos la claridad que nos permita reconocer y asumir el precio que tendremos que pagar para cerrarlas definitivamente, pensando en la liberación y la que experimentaremos después de hacerlo.

Recuerda que no importa que tan difíciles o inesperadas sean las situaciones que se te presenten, siempre contarás con la ayuda y la guía divina para afrontarlas y manejarlas; pero serás tú quien tenga que asumir el control y la responsabilidad de la situación, pues sólo a través de la voluntad, el valor, la determinación y la perseverancia, podrás resolverlas y superarlas para experimentar la plenitud que da poner nuestros asuntos en orden y en paz.

CLAVES PARA CERRAR UN CICLO

1 ACEPTA LO QUE NO PUEDES CAMBIAR
El pasado ya no importa, pues ya ocurrió. Suelta los recuerdos negativos, vive tu duelo, perdona y libérate del peso emocional que sientes. Aprende a ver los inconvenientes como oportunidades y procura darle una respuesta creativa y oportuna a cada situación.

2 AFRONTA LA SITUACIÓN CON VALOR
No metas tu cabeza dentro de la arena como el avestruz. Si dejaste un asunto pendiente, enfréntalo y resuélvelo lo más pronto que puedas, busca el momento y la manera apropiada de hacerlo. Los temas pendientes son como los intereses de un préstamo, suben y se acumulan mientras no se paguen, el hecho de ignorarlos sólo agrava las cosas.

3 NO PIENSES TANTO
Vamos, no pienses tanto las cosas… planifícalo bien, revísalo una vez más y actúa. Recuerda que mientras más vueltas le das en la cabeza a una idea o a una situación, más difícil se hace de resolver. Además, en algún momento el temor te hará sentir paralizado y te será difícil tomar la decisión correcta.

4 SÉ HONESTO Y FIRME
No participes en chismes o acciones dirigidas a enredar o a evadir la solución de una situación. Hazlo con decisión, franqueza y fuerza para resolver el asunto pendiente.

5 CONSERVA LA CALMA
Aprende a canalizar el estrés, la tensión o la preocupación, no permitas que se conviertan en malhumor, porque muy fácilmente te volverás irritable o violento. Tampoco te dejes llevar por la reacción o las emociones, mantén una actitud serena y con voz suave y argumentos firmes afronta la situación.
“Ponte en el lugar de la contraparte y procura mantener en todo momento una actitud pacífica y tolerante”

6 SÉ CONSIDERADO
Aprende a canalizar el estrés, la tensión o la preocupación, no permitas que se conviertan en malhumor, porque muy fácilmente te volverás irritable o violento. Tampoco te dejes llevar por la reacción o las emociones, mantén una actitud serena y con voz suave y argumentos firmes afronta la situación.

7 VUÉLVETE UN ELEMENTO CONCILIADOR
Procura facilitar con tus comentarios y actitud la buena comunicación, el entendimiento y el acuerdo entre las partes en conflictos. Mantente siempre atento a encontrar las semejanzas y los puntos en común para trabajar en todo momento por los acuerdos.

8 PERDONA A LOS SUPUESTOS CULPABLES
Mientras guardes el recuerdo de lo que te hicieron te mantienes preso del pasado y afectado por ese suceso. Cierra los ojos, recuerda la imagen de la persona, háblale mentalmente sobre tu malestar… Al final dile que le perdonas e imagina que sonríe.

9 NO TE DEJES AFECTAR POR LOS DEMÁS
Muchas veces la actitud y el comportamiento de los otros nos afecta, hasta el punto en que trastornan nuestra manera de actuar, confunden nuestros objetivos y perturban la claridad que necesitamos conservar para resolver la situación de la mejor manera. Evita reaccionar y tómate unos segundos para pensar antes de actuar.

10 BAJA EL NIVEL DE EXPECTATIVA
Deja de pensar en la dificultad que enfrentarás, en lo que dirán o en lo que harán los demás… suponer lo que va a suceder hará que te llenes de ansiedad y que lo veas más difícil.